lunes, 2 de febrero de 2015

Políticos honestos, pero silentes.



Políticos honestos, pero silentes

Jesús López Medel.

 

 Extracto del artículo publicado en El Mundo el 4 marzo, 2013.


En el artículo el autor (exdiputado del PP) manifiesta la decepción de haber conocido el lado oscuro de la política. y el alejamiento del centrismo por el PP, así como la observación de actitudes humanas que nada le gustaban. El extracto del artículo dice así:
Eran los míos, como los contrarios, una secta. No bastaba votar sino que era obligado jalear y tener un pensamiento casi único, sin matices., apenas nadie criticaba a los dirigentes, cuya corrupción exponía ya alguna prensa. El Gran Hermano existía, el riesgo era letal y la sumisión, elevada.
Conocí el deterioro progresivo de cada nivel, caían de las candidaturas personas muy interesantes. Otros continuaban, pero ese espacio era mayoritariamente ocupado, y cada vez más, por vividores de la política y su entorno de amistades y favores. Los intereses priman sobre las convicciones.
La enorme crisis económica, social y ética se produce con una dirigencia mayoritariamente súperprofesionalizada, amarrada durante muchos años (muchos desde jóvenes) a vivir de la política, con colocaciones familiares y evitando que personas de cualificación ética y profesional se incorporen. El grupo es muy cerrado y la gestión interna es asumida por quienes creen que lo importante es el poder y lo que le rodea. Entre ello, el dinero.
La corrupción surgida en la financiación de los partidos se ha extendido y consolidado. También la utilización del cargo público para enriquecerse. La impunidad ha multiplicado comportamientos inmorales y delictivos. Casi todos los partidos tienen su propia podredumbre, en algunos casos institucionalizada en la organización y, en otros, en el ejercicio abusivo del poder.
Ante tanto sinvergüenza urge reclamar urgentemente una regeneración. No pueden seguir los mismos dirigentes, mirando para otro lado.
Los políticos honestos. ¿Pueden seguir silentes, convertidos en encubridores? ¿No valoran que su silencio propicia esa generalización ciudadana de censura? Ellos, los honestos, deberían sentirse indignados con sus jefes. Pero siguen callados.
Los miles de cargos públicos honestos que hay tienen que alzar la voz a sus propios dirigentes, pues la pestilencia afecta ya a todos.
Cuando estaba en el PP, de cuya Junta Directiva formaba parte, era inusual que alguien interviniese. Quien pedía la palabra era mal mirado. Jamás hubo una reflexión mínimamente crítica y leal sobre cualquier asunto, y menos sobre corrupción.
La reacción pretende sólo minimizar los daños para el partido, más que depurar y limpiar, y conseguir la unidad de la familia, prietas las filas: Sólo pretenden ganar tiempo y hacer ver que era la actuación irregular y aislada de alguien.
Un gran problema en España es la nula ejemplaridad al no actuar el liderazgo contra esa plaga corrosiva de nuestra democracia. Los máximos dirigentes amparan las actividades corruptas del entorno.
Quisiera soñar que los numerosos cargos públicos honestos abandonan su silencio y empiezan a alzar la voz clamando dignidad y ejemplaridad.
Si los corderos siguen callados, esta etapa pasará tristemente a la historia no sólo como la de gran retroceso democrático y social sino también como la de la mayor corrupción generalizada y consentida en España.

Jesús López-Medel es abogado y exdiputado del PP.

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