Políticos honestos, pero silentes
Jesús López Medel.
Extracto del artículo publicado en El Mundo el 4 marzo, 2013.
En el artículo el autor (exdiputado del PP) manifiesta la decepción de
haber conocido el lado oscuro de la política. y el alejamiento del centrismo
por el PP, así como la observación de actitudes humanas que nada le gustaban.
El extracto del artículo dice así:
Eran los míos, como los contrarios, una
secta. No bastaba votar sino que era obligado jalear y
tener un pensamiento casi único, sin matices., apenas nadie criticaba a los
dirigentes, cuya corrupción exponía ya alguna prensa. El Gran Hermano existía,
el riesgo era letal y la sumisión, elevada.
Conocí el deterioro progresivo de cada
nivel, caían de las candidaturas personas muy interesantes. Otros continuaban,
pero ese espacio era mayoritariamente ocupado, y cada vez más, por vividores de
la política y su entorno de amistades y favores. Los intereses priman sobre las
convicciones.
La enorme crisis económica, social y
ética se produce con una dirigencia mayoritariamente súperprofesionalizada,
amarrada durante muchos años (muchos desde jóvenes) a vivir de la política, con
colocaciones familiares y evitando que personas de cualificación ética y
profesional se incorporen. El grupo es muy cerrado y la gestión
interna es asumida por quienes creen que lo importante es el poder y lo que le
rodea. Entre ello, el dinero.
La corrupción surgida en la financiación
de los partidos se ha extendido y consolidado. También la utilización del cargo
público para enriquecerse. La impunidad ha multiplicado comportamientos
inmorales y delictivos. Casi todos los partidos tienen su propia podredumbre,
en algunos casos institucionalizada en la organización y, en otros, en el
ejercicio abusivo del poder.
Ante tanto sinvergüenza urge reclamar
urgentemente una regeneración. No pueden seguir los mismos dirigentes, mirando
para otro lado.
Los políticos honestos. ¿Pueden seguir
silentes, convertidos en encubridores? ¿No valoran que su silencio propicia esa
generalización ciudadana de censura? Ellos, los honestos, deberían sentirse
indignados con sus jefes. Pero siguen callados.
Los miles de cargos públicos honestos
que hay tienen que alzar la voz a sus propios dirigentes, pues la pestilencia
afecta ya a todos.
Cuando estaba en el PP, de cuya Junta
Directiva formaba parte, era inusual que alguien interviniese. Quien pedía la
palabra era mal mirado. Jamás hubo una reflexión mínimamente crítica y leal
sobre cualquier asunto, y menos sobre corrupción.
La reacción pretende sólo minimizar los
daños para el partido, más que depurar y limpiar, y conseguir la unidad de la
familia, prietas las filas: Sólo pretenden ganar tiempo y hacer ver que era la
actuación irregular y aislada de alguien.
Un gran problema en España es la nula
ejemplaridad al no actuar el liderazgo contra esa
plaga corrosiva de nuestra democracia. Los máximos dirigentes amparan las
actividades corruptas del entorno.
Quisiera soñar que los numerosos cargos
públicos honestos abandonan su silencio y empiezan a alzar la voz clamando dignidad
y ejemplaridad.
Si los corderos siguen callados, esta
etapa pasará tristemente a la historia no sólo como la de gran retroceso
democrático y social sino también como la de la mayor corrupción generalizada y
consentida en España.
Jesús López-Medel
es abogado y exdiputado del PP.
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