miércoles, 18 de octubre de 2023

Ley de Educación (Vasca) ¿Y la libertad?

 Ley de Educación (Vasca) ¿Y la libertad?

Carmelo Barrio Baroja (El Correo 18-10-2023)

  • La prioridad no es mejorar la formación, es imponer un modelo, una cultura, una lengua. No hay acuerdo de país.

Algo falla en la construcción de la educación del futuro si esta debe pasar por la aprobación de una ley que restringe libertades, desequilibra la realidad lingüística y establece ámbitos de desconfianza hacia profesores, centros y familias. Por eso es necesario realizar una serie de consideraciones para describir un texto desequilibrado y obsesivo que el Gobierno vasco debería retirar para ser repensado.

No es justa la consideración que el proyecto de ley de Educación hace del euskera como «eje vertebrador de un sistema plurilingüe». Son dos, castellano y euskera, las lenguas oficiales de la comunidad autónoma vasca y ambas deben funcionar como ejes vertebradores de dicho sistema plurilingüe. No compartimos la visión que entiende el euskera no como una lengua de comunicación, sino como «un instrumento de identidad».

El castellano aparece nombrado en el texto normativo una sola vez y en absoluto para darle valor educativo en la organización de un sistema que debería articularse en torno a dos lenguas y estructurarse con una lengua extranjera. Dos lenguas vehiculares, a elección de las familias, y una lengua extranjera.

El castellano es lengua materna de la mayoría de los ciudadanos y ese valor debe ser preservado como elemento básico de nuestra cultura y de la libertad de elección de las familias en la educación de los hijos e hijas.

Es injustificada la desaparición de modelos lingüísticos educativos que refuercen la libertad de elección de las familias. Un sistema de inmersión y de modelo único no es coherente con una sociedad que convive con dos lenguas oficiales, siendo en la actualidad una de ellas, el castellano, la lengua común del País Vasco y del resto de España.

El proyecto de ley prioriza la educación en centros públicos, mientras que la realidad educativa vasca se desarrolla en un ámbito de convivencia al 50% entre la oferta en centros públicos y en concertados (religiosos, cooperativas, ikastolas). Es necesario establecer de una manera clara una financiación adecuada y suficiente para estos centros, que les ofrezca seguridad jurídica y garantías de estabilidad.

No se aborda la gratuidad del ciclo completo de la Educación Infantil, lo que debería ser asumido por la autoridad educativa vasca como una prioridad. Esta propuesta deriva directamente de los principios del sistema educativo vasco que proclama el texto legislativo, e intenta dar una respuesta a la demanda de las familias con hijos de corta edad que quieren conciliar la vida laboral y personal.

La irrupción en la nueva organización de los llamados «consejos educativos municipales» supone un factor inquietante de intromisión en el sistema; y un riesgo de politización de centros y estrategias educativas que pueden ser un importante factor de distorsión de los objetivos y valores de un sistema educativo encaminado a mejorar la formación académica de alumnos. Las entidades locales pueden participar en decisiones de la comunidad educativa a través del Departamento de Educación o de los consejos escolares en los que se integren representantes municipales.

La creación del Instituto para el Aprendizaje del Euskera y de las Lenguas sirve como órgano de control sobre el profesorado, «para reforzar su actitud (con ‘c’), progreso e implicación lingüística». Este órgano surge a partir de una desconfianza hacia la actitud profesional de profesores y profesoras y centros en lo relativo a la educación en euskera. No se puede admitir en un sistema de libertad de elección de centro y modelo que existan órganos que funcionen como una especie de ‘policía del euskera’.

El proyecto de ley está basado en un acuerdo parlamentario, ‘Bases para la educación del s. XXI’, desequilibrado y excluyente, impuesto por una negociación entre el PNV y EH Bildu que ha confundido a todos. Por ello, las enmiendas que han presentado, en el último segundo, los grupos que apoyan al Gobierno (PNV-PSE) no despejan dudas y confunden más aún al ser puramente declarativas y no de reforma auténtica del proyecto de ley. Todo quedaría diferido a reglamentos, lo cual va contra la seguridad jurídica y las garantías de libertad de elección.

En definitiva, no se está construyendo una escuela para todos. La prioridad de esta ley no es la mejora de la formación de nuestros hijos, ni la excelencia académica: la prioridad es imponer un modelo, una cultura, una lengua, lo que supone un retroceso en los derechos y en la libertad de elección de las familias. Será una ley excluyente: de nacionalistas y para nacionalistas. No hay un acuerdo de país. Es un pacto para la denominada ‘construcción nacional’, versión educativa.

La mentira y los intereses creados

 La mentira y los intereses creados

José María Ugarte Alonso (El Debate 17-10-2023)

A estas alturas es de todos conocido que Pedro Sánchez miente a conciencia según sus conveniencias para asegurarse su puesto como Presidente del Gobierno. Está demostrando con su conducta ser una persona de dudosa moralidad. Pero me interesa fijarme en las consecuencias que esta forma de actuar tiene en los comportamientos sociales y conductas morales de buen número de personas, instituciones, partidos, etc., sus extraños compañeros de viaje.

En primer lugar me detendré en la actitud mostrada por los miembros de su gobierno ante las mentiras. Aquí encontramos dos tipos de comportamientos. El de aquellos ministros que, teniendo una formación cualificada o han ejercido en la judicatura con anterioridad a su incorporación al gobierno, se muestran impertérritos ante los dislates de su presidente. Con su defensa o silencio son partícipes de esos dislates. Se aprecia en ellos que la ambición del poder les puede. Otra razón diferente es el de aquellos otros ministros que se aferran a su cargo porque en la sociedad civil tendrían problemas para situarse en condiciones tan favorables.

En segundo lugar están todas aquellas personas que deben al partido su “modus vivendi”, Al no tener otro medio de vida se agarran al clavo ardiendo que les da el poder de su partido. No se le ve ni se les espera que reparen en lo incongruente de las posiciones de su líder. Nunca se les ocurrirá cuestionarlo, pues de él dependen su medio de vida. Las personas decentes, que las hay, permanecen silentes o silenciadas.

En tercer lugar está el grupo de los subvencionados o beneficiados políticamente por el poder (sindicatos, organizaciones y asociaciones afines, partidos políticos de izquierda o nacionalistas y un largo etc,). Con semejante bicoca no se moverán de su fidelidad interesada a quien les proporciona importantes medios económicos o intercambio de favores políticos en un lamentable e innoble mercadeo.

Y en cuarto lugar está aquella población que, por alguna ventaja material o económica que obtienen, adoleciendo de una falta de principios morales elementales, apoyando la mentira con su voto cautivo, no se plantea siquiera que el poder esté traicionando su ideología, si es que la tienen. Están inmunizados contra un pensamiento libre que tenga el discernimiento suficiente para distinguir lo que está bien de lo que está mal. Su egoísmo e interés más inmediato marcan su conducta.

Así veo yo la larga mano de la mentira y sus nefastas consecuencias en nuestro país, fomentando y alimentando unos perniciosos intereses creados. Sigo pensando que puede haber otra socialdemocracia, pues la que conocemos, con su actual líder, está en franca descomposición.

domingo, 15 de octubre de 2023

Las mentiras de Pedro Sánchez

 Así miente Pedro Sánchez:






La lengua como arma arrojadiza

La lengua como arma arrojadiza

José María Ugarte Alonso (El Debate 3-10-2023)
Recuerdo que en la primera Diputación Foral de Bizkaia constituida democráticamente en 1979 había un diputado perteneciente al PNV que siempre comenzaba sus intervenciones expresándose en euskera. Luego indefectiblemente continuaba así: «Decía …» y seguía hablando en castellano, explicando lo que había dicho en euskera. De esta manera constaba en acta el correcto sentido de lo que quería expresar. Su respeto por ambas lenguas era evidente. Él era consciente que Bizkaia era un comunidad plural y mostraba siempre su máxima consideración por las dos lenguas habladas en el territorio histórico. Eran otros tiempos.
Me ha venido este recuerdo a cuenta de la polémica surgida sobre las lenguas en el Congreso de los Diputados. Y vemos que lejos de tener un máximo respeto por las lenguas habladas, como lo hacía el diputado de Bizkaia mencionado, algunos diputados del Congreso utilizan exclusivamente la lengua propia de su comunidad autónoma como arma arrojadiza, evitando a propósito hacerlo en castellano, y siendo necesario el servicio de traducción. Estas personas demuestran con esta actitud una desconsideración hacia la mayoría de sus compañeros que no hablan su lengua, hacia los ciudadanos que le estén viendo, así como hacia el castellano que es la lengua que entienden todos los diputados del Congreso y todos los ciudadanos. Si su comportamiento siguiera el ejemplo que he mencionado anteriormente otro gallo nos cantaría y se evitaría además un costo innecesario.
Pero esta falta de consideración con la lengua común plantea otro tema de gran importancia. Me refiero a los problemas de tipo jurídico que la traducción puede plantear ante los tribunales de justicia en el caso de una impugnación que se realice sobre un texto aprobado por el Congreso. ¿Cuál es el texto aprobado en el hemiciclo, el del idioma de que se trate o el de su traducción? ¿Sobre qué texto decidirán los jueces, en caso de conflicto, sobre el original expuesto o sobre la traducción aprobada en el hemiciclo? ¿En caso de discrepancia sobre una interpelación y su traducción, cual de ellas se tendrá como referencia? Con buena voluntad todo tendría solución, pero, ya lo dice el refrán: no hay peor ciego que el que no quiere ver. Y en esas estamos. Penoso y triste.

Un país desnortado

 Un país desnortado

José María Ugarte Alonso (El Correo 14-10-2023)

España tiene un doble problema. De un lado, una clase política decepcionante y de otro una ciudadanía que no sabe responder adecuadamente al reto presente y muestra una absoluta desorientación, dividida en dos bloques con escasa permeabilidad del uno al otro como ocurre en democracias sanas. La clase política a derecha e izquierda está demostrando una incapacidad manifiesta.

La izquierda y el separatismo (repetición del frente popular) son un puzzle de partidos con diferentes objetivos que milagrosamente permanecen unidos por el afán de conseguir un cambio constitucional. Pero, en vista de que no pueden conseguirlo por la vía legal, recurren a toda una serie de argucias y subterfugios de ingeniería política para desgastarla y dejarla desvirtuada. Este empeño le ha costado al PSOE renunciar a su ideario fundamental, convirtiéndose en un partido populista cuyo objetivo es hacerse con el poder a cualquier precio.

Por su parte, la derecha, dividida, está inmersa en una lucha sin cuartel entre sus dos principales partidos el PP y Vox. El espectáculo que están dando es muy lamentable, pues parece que su verdadero adversario político no es la izquierda sino ellos mismos. El espectáculo que nos dio la Sra. Guardiola en Extremadura y se repitió con la actitud del partido popular hacia Vox en la mesa del nuevo Congreso de los Diputados fue triste. Pero ¡angelitos del Señor! ¿cómo pensáis que váis a ser posible alternativa de gobierno siguiendo esa forma de comportamiento?

Creo que España necesita otra clase de políticos que simplemente tengan el sentido común como referente, que defiendan la Constitución, sus idearios tradicionales y deban respeto al adversario político y no traten de destruirlo. Igualmente necesitamos una ciudadanía que los juzgue por sus logros, premie el respeto al estado de derecho y sus leyes, y castigue la mentira e incumplimiento de las promesas electorales. ¿Tal vez todo ello es pedir peras al olmo? Veo un país desnortado. Corren malos tiempos.