martes, 19 de mayo de 2026

Un incierto futuro

 Un incierto futuro


Las fuerzas que se oponen al actual Gobierno ya se están frotando las manos, pensando que es cuestión de tiempo el cambio político. Yo no estaría tan seguro. Cierto que el sanchismo ha utilizado la mentira, está impregnado de corrupción, es opaco y falto de transparencia en el uso del presupuesto (recordemos que lo tiene prorrogado desde hace tres años) y menoscaba las principales instituciones que conforman nuestro Estado de derecho. En estas condiciones vemos como, día tras día, para tapar esta penosa situación, saca a relucir cualquier tema impactante para desviar la atención de los asuntos que preocupan a los españoles.

Nunca entrará a un debate serio y honesto para tratar de la gobernanza porque sabe que lo tiene perdido ante el actual panorama. Necesita algo más potente, algo que conmueva los cimientos de España. Algo que, fuera del debate de los asuntos de gobierno, resulte dramático y permita luchar en otro campo en el que se muestre cómodo. Necesita la confrontación sistemática, que maneja con maestría, un cambio de rumbo. Esta confrontación sería la herramienta que utilizaría para remover a la sociedad, dividiéndola una vez más de manera radical.

Para ello, llegado el momento, es muy posible que plantee un cambio constitucional profundo, una idea que revolotea en ese mundo desde hace tiempo. La propuesta, utilizando de forma sibilina un pseudolenguaje, sería de facto una nueva constitución de corte confederal, donde la soberanía quedase diluida y el papel de la corona, en el mejor de los casos, fuera testimonial sin las poderosas armas que tiene actualmente en nuestra Constitución (artº 62h y 8). En esa tarea tendría asegurada la colaboración incondicional de sus aliados de la izquierda radical y el nacionalismo Un sistema confederal sería la definitiva división de la España actual.


José María Ugarte Alonso


domingo, 1 de marzo de 2026

Acerca de...

 

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EL BLOG DE BIDARIA3


Este blog se crea para dar a conocer artículos de opinión  publicados en la prensa nacional o extranjera, así como artículos del propio autor sobre temas de actualidad. Todos ellos tratan de analizar las raíces de los asuntos expuestos, las causas que los motivan, las soluciones si las hubiera y siempre con una orientación ética.

Con ello se trata de tomar conciencia de los problemas que aquejan a la sociedad española en general y a la vasca en particular como primer paso para llegar a ser sociedades éticamente más sanas, responsables y educadas.

El blog esta dividido en temas. Al seleccionar un tema concreto se relacionan todos los artículos del mismo. Para conocer el índice de temas, desde cualquier página, basta con seleccionar la pestaña "Contenidos

viernes, 8 de agosto de 2025

Usos políticos del lenguaje

 

Usos políticos del lenguaje


Extracto del artículo publicado en ABC (8-8-2025)


Salvador Forner Muñoz


El lenguaje ha sido fundamental a lo largo de la historia para la transmisión de ideas, la construcción de identidades y la consolidación del poder. En los totalitarismos, el lenguaje puede convertirse en un arma de manipulación, en un mecanismo para reconfigurar la realidad y legitimar acciones que, en otros contextos, serían inaceptables.

La apropiación del término (progresismo) ha sido inteligente desde el punto de vista comunicativo. Ya no existe un partido 'progresista'; el progresismo es ahora un paraguas bajo el cual se agrupan izquierda, extrema izquierda, comunismo, separatismo xenófobo, supremacista e incluso sectores vinculados ideológicamente al terrorismo. Los que quedan fuera del marco discursivo oficial son presentados como (reaccionarios) enemigos del progreso, del feminismo, de la justicia social y de la diversidad. Lo que puede ocurrirle al actual progresismo es que, por su sobreutilización discursiva y su perversión semántica, termine agotándose. Es probable que el electorado descubra cómo ciertas élites que se presentan como defensoras del progreso en realidad se aprovechan de una retórica manipuladora, considerando a sus votantes menores de edad y meros instrumentos para la conquista del poder. Lo que se ventila no es solo una disputa política, sino una disputa semántica. El concepto de 'progresismo' puede convertirse en un significante vacío, moldeado por el poder. Es necesario recuperar una reflexión rigurosa sobre el lenguaje y sus usos políticos. No basta con proclamar valores; es preciso verificar si estos se corresponden con las acciones y las consecuencias que se derivan de ellos. Sobre todo, es urgente rescatar la transparencia semántica como condición indispensable para una democracia auténtica, donde los ciudadanos puedan decidir libremente sin ser prisioneros de artificios discursivos.

Desengaño y desilusión en política

 Desengaño y desilusión en política.


Podemos, Vox y Sumar son el resultado de la desilusión causada por el engaño consciente de las políticas llevadas a cabo por los dos grandes partidos nacionales PSOE y PP, cuando les ha tocado gobernar. Los incumplimientos de sus promesas y programas electorales, llevando a cabo una política diametralmente opuesta a la anunciada, ha sido todo un desengaño y desilusión para sus electores y buena parte de ellos decidieron abandonarlos. Si a esto añadimos que con el ejercicio del poder, al trascurrir de los años, no han sido capaces de resistir la tentación del cáncer de la corrupción, entonces tenemos la tormenta perfecta para el desengaño. Escándalos como los Eres en el PSOE y, Gürtel en el PP, a título de somero ejemplo, entre otros varios, dan idea de la magnitud del problema. Así, vemos por parte del PSOE, el rosario de mentiras del actual Presidente del Gobierno, su control espurio de buena parte de las más altas instituciones estatales y la paulatina degradación del Estado de Derecho. En cuanto al PP, haciendo lo contrario a lo anunciado en su programa electoral de bajada de impuestos, o ser incapaces de revertir leyes sectarias, cuando gobernaron, son pesadas cargas difíciles de justificar. Y en lo referente a ambos partidos, destacar la gravedad de permitir la desaparición del castellano como lengua vehicular en la enseñanza pública de primaria en el País Vasco y Cataluña, en lugar de hacer posible una amable convivencia de las diferentes lenguas en la educación. La paciencia tiene un limite. Pero la endogamia de los partidos muchas veces no les hace ser conscientes de su situación y creen que el tiempo lo curará todo. La única solución posible es una regeneración de las formaciones afectadas. Necesitamos partidos sinceros, fuertes, honestos y fieles a sus ideales y principios. Sólo el tiempo nos dirá si son capaces de llevarla a cabo. Los ciudadanos esperamos expectantes.


José María Ugarte Alonso.

viernes, 20 de junio de 2025

Consecuencias imprevisibles

 Consecuencias imprevisibles

Las imprecisiones, resquicios o lagunas en una Constitución pueden tener imprevisibles consecuencias. Veamos algunas de nuestra Constitución. El Tribunal Constitucional está constituido por 12 miembros, de los cuales dos son nombrados por el Gobierno. Y me pregunto: ¿un tribunal de garantías, con este vicio en origen, puede ser independiente? La realidad nos ha hecho ver que este Tribunal no lo es y su descrédito es evidente. Del mismo modo, según la Constitución, el Gobierno nombra al Fiscal General del Estado. Lo lógico sería que ese nombramiento se hiciere por una mayoría cualificada para evitar que se convierta en el “Fiscal General del Gobierno”. El resultado es que tenemos al Fiscal General imputado por defender postulados del Gobierno, retorciendo argumentos, en contra del interés general. Otra anomalía qe consagra la Constitución se da al hacer posible la diferencia de competencias que cada Comunidad Autónoma asume en sus respectivos Estatutos, creando serios agravios comparativos y desigualdades sociales notables, existiendo de hecho Autonomías de primera y segunda clase. Del mismo modo, al no estar blindadas la competencias estatales es posible trasferir o delegar competencias del Estado que crean más agravios comparativos y dan lugar, como se está viendo, a chantajes impresentables de ciertos grupos políticos. Finalmente, la ausencia de garantías constitucionales en materia educativa, cual es el derecho de los padres a educar a sus hijos en la lengua del Estado, ha dado lugar a que en Cataluña y País Vasco los alumnos de la enseñanza pública obligatoria no sean educados en la lengua del Estado hablada por el 100% de la población, incumpliendo además sentencias judiciales. Todos estos resquicios que presenta nuestra Constitución han sido utilizados por el sanchismo para infectar nuestra ya débil democracia formal , convirtiéndola de hecho en una anocracia, esto es una mezcla de democracia formal y una autocracia.


José Bidaria.

martes, 3 de diciembre de 2024

La colonización de las instituciones

 La colonización de las instituciones


La colonización de las instituciones públicas que está llevando a cabo Pedro Sánchez, independientemente de su falta de escrúpulos al ejercer la política, es la consecuencia de que la Constitución, en lo referente a la composición de importantes órganos del Estado, lo permite y además carece de contrapesos que eviten leyes abusivas que regulen determinados nombramientos clave. Ni el PSOE ni el PP han dado los pasos necesarios para corregirla cuando han gobernado, haciendo uso y abuso de esos nombramientos porque la ley se lo permite.

Me referiré a alguno de los nombramientos más importantes que necesitan de una reforma que garanticen su imparcialidad. En primer lugar, el Tribunal Constitucional. ¿Cómo es posible que el tribunal de la máxima garantía constitucional, según lo expresa el artículo nº 159 de la Constitución, pueda estar formado, entre otros, por dos vocales a propuesta del propio Gobierno? O el nombramiento del Fiscal General del Estado (artº 124) Lo mismo puede decirse de órganos de la administración, vitales para mantener una verdadera independencia, propios de una verdadera democracia, que deberían ser concensuados tales como los nombramientos de directores del Banco de España, CNI, CIS, Televisión Española, Instituto Nacional de Estadística. Cuan lejos estamos de un sincero sentir democrático de nuestro estamento político. Siempre pensando en las ventajas que les den las leyes al alcanzar el poder. Y en lo tocante a la judicatura da vergüenza ver como, con total naturalidad, se habla de jueces progresistas y conservadores que, votando en bloques sin fisuras, hacen dudar de su imparcialidad. Una total ausencia de visión de Estado.Y así nos va.

José María Ugarte Alonso

Democracia formal y democracia auténtica

 Democracia formal y democracia auténtica.


España es una democracia formal. Tiene las instituciones necesarias para serlo: parlamento elegido en elecciones libres y controladas, un poder judicial con suficientes garantías para impartir justicia y un poder ejecutivo resultado de una mayoría parlamentaria. Es decir, se dan los supuestos para ser un Estado de derecho con división de poderes. Pero una democracia auténtica es aquella que además de garantizar una división de poderes formal cumple con otros requisitos, tales como hacer cumplir las leyes y sentencias judiciales, respeto al adversario político sin establecer líneas rojas y no menoscabar el sentido de las instituciones, empleando artimañas que las perviertan, utilizando toda una serie de recursos de perniciosa ingeniería política.

Como ejemplos, por ser breve, vemos que no se respetan ciertas leyes y no se exige cumplir sentencias como el empleo de un mínimo de un 25% de la enseñanza en lengua castellana; utilización desmedida de decretos-leyes que hurtan al Parlamento su previa discusión y falta de consulta a organismos preceptivos; o colonización por el Ejecutivo de instituciones básicas como Tribunal Constitucional, Fiscalía del Estado, CNI, CIS, INE, Banco de España, TVE, etc., nombrando a personas políticamente afines carentes de la debida independencia e imparcialidad. Si a esto lo sazonamos con el uso habitual de la mentira entre el dicho y lo hecho, el panorama es descorazonador. Es triste decirlo, pero España está aún distante de ser una auténtica democracia. Y la situación va empeorando.

José María Ugarte Alonso