jueves, 9 de abril de 2015

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EL BLOG DE BIDARIA3

Este blog se crea para dar a conocer artículos de opinión publicados en la prensa nacional o extranjera, así como artículos del propio autor sobre temas de actualidad. Todos ellos tratan de analizar las raíces de los asuntos expuestos, las causas que los motivan, las soluciones si las hubiera y siempre con una orientación ética.

Con ello se trata de tomar conciencia de los problemas que aquejan a la sociedad española en general y a la vasca en particular como primer paso para llegar a ser sociedades éticamente más sanas y educadas.

INDICE

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POLÍTICA INTERNACIONAL

CREENCIAS E IDIOLOGÍAS.

El euskera.



El euskara (otra vez)

 

ANDONI UNZALU GARAIGORDOBIL, EL CORREO – 08/04/15

Háganse esta pregunta: ¿Los vascoparlantes estamos discriminados en Euskadi hoy, o tenemos muchas más opciones de vida, profesionales y de todo tipo?

Hace unos días la secretaria general del PSE, Idoia Mendia, recalcaba la «enorme generosidad de los castellanoparlantes» y «el riesgo de imposición del euskara con sanciones». Y, claro, el nacionalismo radical ha puesto el grito en el cielo. A mí me alegra que haya planteado el debate Idoia Mendia. Está bien que comencemos a hablar de forma abierta sobre las políticas lingüísticas públicas.

Y, sí, claro que ha habido una enorme generosidad por parte de la población castellanoparlante. ¿O no se acuerdan de la fuga de miles de maestros de las escuelas públicas en los primeros ochenta, seguido de una generación entera de profesores forzada a aprender euskara y a trabajar con su herramienta por excelencia –el idioma– demediada, como un pianista que toca con una mano amarrada a la espalda, y sin que todos estos años hubiera ninguna protesta laboral por ello? Por cierto, se diga lo que se diga, un esfuerzo que hemos pagado caro en la formación, o deformación, de nuestros niños.

¿O no se quiere reconocer que toda una generación entera de jóvenes vascos ha tenido que renunciar a los golosos puestos de la Administración pública para que sean repartidos a golpe de perfiles lingüísticos? ¿Eso qué es? ¿La rebelión de los castellanoparlantes?
Pero hoy quisiera proponer, brevemente, algunos puntos de debate, porque algo peor que la imposición es el silencio. Seguro que hay opiniones diferentes y legítimas, pero es bueno que salgan al debate público.

La lengua materna. ¿Se acuerdan cuando durante el tardofranquismo el nacionalismo reivindicaba el derecho a educar a los hijos en su lengua materna? ¿Se acuerdan ustedes? ¿Y qué diríamos ahora, cuando una inmensa mayoría de padres castellanoparlantes tienen hijos que estudian en una lengua no materna? ¿O no se dan cuenta de eso? Los nacionalistas solo reivindican este derecho cuando la Administración pública no permite la enseñanza en la lengua que defienden, pero una vez que controlan ellos la Administración se olvidan rápido de esto para hacer exactamente lo contrario.

La euskaldunización de la Administración. Los nacionalistas legitiman las políticas de requerimiento del conocimiento para acceder a la Administración (los perfiles) como único medio posible para euskaldunizar la Administración. Ya. ¿Pero cómo legitimamos euskaldunizar la Administración? Porque en el Estatuto y la Ley de Normalización no se recoge. Se recoge el derecho del ciudadano a ser atendido en cualquiera de los dos idiomas, cosa que es bien distinta. Alguno me dirá que el euskara no se exige en todos los puestos. Es verdad, no en todos, pero en muchos sí, y el resto también tiene perfiles; lo que quiere decir que en los puestos en los que no se exige al que sabe se le dan puntos extra. Es como si en una carrera de cien metros al que sabe euskara le quitamos un segundo de su tiempo. Los castellanoparlantes pueden correr, pero tienen que correr mucho más para llegar al mismo tiempo administrativo. Y qué decir de la universidad pública, que multiplica por territorios las facultades y, a su vez, en cada territorio los duplica por líneas lingüísticas. Así en una población de 2,2 millones de habitantes podemos tener seis facultades distintas por cada disciplina. Ni que todos fuéramos de Bilbao.

El derecho a hablar en euskara. Los nacionalistas reivindican con carácter absoluto el derecho de los vascoparlantes a hablar en euskara en todo momento y lugar. ¿Existe ese derecho? Pues según. Cuando están solos, claro. Al leer un libro, al ver un programa o cuando se juntan dos vascoparlantes que quieren hablar en euskara, no hay nada que se lo pueda impedir. Aunque, curiosamente, no se hace mucho uso de este derecho. Nada ni nadie me obliga a escoger el periódico que leo, pero la inmensa mayoría de vascoparlantes lee periódicos en castellano, libros en castellano o ve programas en castellano. En cambio, dicen que cuando se encuentran frente a una persona que no sabe euskara esta les impone el castellano, que no pueden elegir.

Ya. ¿Pero esa otra persona, que no sabe euskara o aunque lo sepa, no tiene el mismo derecho que él para elegir hablar castellano? ¿O solo hay derecho para elegir idioma siempre y cuando este sea el euskara, como decía Ford del color negro de los coches? El euskara no tiene los mismos derechos que el castellano. Bueno, en realidad los que tenemos derechos somos las personas, no las cosas. El euskara o el castellano no tienen derechos, son las personas que hablan en euskara o en castellano las que tienen derechos. Y bien, pongamos una persona que habla en castellano y otra que además habla en euskara con los mismos conocimientos de otras áreas. ¿Cuál de los dos tiene más derechos, más posibilidades? Háganse la pregunta un momento y respondan con sinceridad. ¿Se puede decir que los vascoparlantes estamos discriminados en Euskadi hoy en día, o es más acorde con la verdad que tenemos muchas más opciones de vida, profesionales y de todo tipo? Y, ¿entonces? Pues eso.

Y, finalmente, la igualdad de oportunidades. Curiosamente los defensores del euskara no le tienen mucho aprecio a este principio. Todas las personas debiéramos tener las mismas oportunidades ante la vida. ¿Cómo compaginamos los diferentes derechos individuales para, al final, garantizar, junto con la libertad, este principio básico? El Estatuto también recoge que «nadie será discriminado por razón de lengua». Bien. ¿Cómo encajamos esto con los perfiles, por ejemplo? Estaremos de acuerdo, y más en esta situación de paro y precariedad, que uno de los mayores bienes y que mejor garantizan la igualdad de oportunidades ante la vida es poder acceder a un puesto de trabajo estable, con buenas condiciones laborales y sueldo decente. A todos se nos ocurrirán de inmediato los más de 150.000 puestos de empleados públicos. ¿Impedir que, por no saber euskara, no se pueda acceder no quiere decir «discriminar por razón de idioma»?

Yo ya sé que no todos los que defienden el euskara mantienen las posiciones que aquí critico, pero estaría bien que comenzáramos un debate público sobre estos y otros temas. Porque, como decía, lo peor es el silencio.

Genocidas abertzales.



Genocidas abertzales

MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ ARIAS (El Mundo 08/04/2015).

El pasado 17 de marzo, el Parlamento de Navarra se convirtió a petición de Dignidad y Justicia en la primera institución en reconocer la existencia de una auténtica violencia de «limpieza étnica» -expulsiones forzadas de población, asesinatos selectivos y matanzas- por parte de la izquierda abertzale violenta y su brazo armado ETA.

En concreto, «limpieza nacional», pues tal era el carácter, en clave de «odio nacional», de las expulsiones mediante el terror y la coacción actuadas por ETA contra los «elementos anti vascos», «enemigos de la causa nacional vasca», «txakurra española», etcétera.

A partir de ahí, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (véase Jorgic contra Alemania) ha reiterado que los actos de expulsión forzada de población pueden representar bien «crímenes de lesa humanidad», bien «actos de genocidio». Basta acudir a los artículos 607 bis 2.4 o 607.1.4º del Código Penal para recoger dicho mismo paralelismo.

A lo que los «Elementos de crimen» de la Corte Penal Internacional añaden: «'Deportado o trasladado por la fuerza' es intercambiable con 'desplazado por la fuerza' (...) La expresión 'por la fuerza' no se limita a la fuerza física, sino que puede incluir la amenaza de la fuerza o la coacción, como la causada por el temor a la violencia, la intimidación, la detención, la opresión sicológica o el abuso de poder, contra ésa o esas personas u otra o aprovechando un entorno de coacción».

En particular, y según el criterio del alto tribunal europeo, refrendando, a su vez, el previo criterio del Tribunal Supremo Federal de Alemania, y de su Corte Constitucional, si ante conductas de expulsión forzada de población concurren también asesinatos de miembros del grupo perseguido, estaremos ante propios actos de genocidio, ante el intento de destruir la «presencia geográfica» del grupo como unidad social.

«Expulsar a miles de seres humanos para llegar a alterar el censo electoral en ningún caso es un delito ordinario»

Pero lo que es seguro es que expulsar a miles de seres humanos como para llegar a alterar el censo electoral, no ya de una, sino de hasta dos comunidades autónomas, en ningún caso es un delito ordinario. Es un crimen internacional imprescriptible. Uno que todavía no ha sido enjuiciado.

Y es por todo ello que el nerviosismo desatado entre la izquierda abertzale violenta y la propia ETA es más que significativo en estos momentos.

Los jefes de ETA saben que, con sus asesinatos (uno de cada dos casos, además, hasta 377, todavía en la impunidad), paralelamente, también intentaron, una y otra vez, la expulsión forzada de población como instrumento para hacer realidad su Euskal Herria del genocidio.

Y saben que una y otra vez lo dejaron por escrito en numerosos comunicados públicos, plenamente idóneos para provocar dicha huida forzada de población por el terror. Cada uno de ellos, además, con su propia víctima mortal a la vista para demostrar, de la manera más trágica posible, que no se trataba sólo de retórica sino de amenazas muy concretas:

«Son 'abertzales' los que colaboran con la Resistencia Vasca; los que se oponen a ella o la boicotean, serán barridos».
(Primer manifiesto nacional de ETA, 1964).

«(...) sólo les resta una solución, marcharse fuera de las cuatro regiones históricas de Euskadi Sur en caso contrario corren el riesgo de ser, poco a poco, pero inexorablemente eliminados, uno por uno o en grupo».
(Comunicado de ETA de 4/11/1978, asesinatos de Rafael Recaola Landa y Juan Cruz Hurtado).

«ETA continuará atacando como lo ha hecho con Lisardo Sampil y José Luis Vicente a todo elemento colaborador o confidente, hasta que se decidan a abandonar definitivamente el territorio vasco».
(Comunicado de ETA de 2/1/1979, asesinatos de Lisardo Sampil Belmonte y José Luis Vicente Cantón).

«(...) continuaremos desarrollando nuestra actual campaña armada ofensiva contra todos los enemigos de la causa nacional y social del Pueblo Trabajador Vasco, hasta que abandonen el territorio vasco».
(Comunicado de ETA de 21/5/1979, asesinato de Antonio Pérez-García).

«(...)ETA continuará golpeando a los agentes paralelos y bandas de chivatos que constituyen el soporte básico del régimen dictatorial militar (...) hasta su total exterminación o hasta que reconsideren su peligrosa e insegura situación y se decidan a abandonar definitivamente Euskadi Sur».
(Comunicado de ETA de 23/2/1980, asesinato de José Miguel Palacios Domínguez).

«Hemos considerado que Felipe Extremiana no tenía razón de continuar su vida en Euskadi Sur y, al haberse negado a abandonarlo, hemos procedido a su ejecución».
(Comunicado de ETA de 24/10/1980, asesinato de Felipe Alejandro Extremiana Unanue).

Basta leerlos para que cualquiera pueda entender por sí mismo el enorme alcance jurídico, muy por encima de cualquier delito ordinario, de toda esta cuestión. Más aún cuando el Alto Comisionado para los Derechos Humanos del Consejo de Europa, en 2001, o el propio Ararteko en su informe extraordinario de 2009, han reconocido la existencia de tales desplazados forzosos a causa de ETA:

"Genocidio no es sólo la destrucción total del grupo. Es también la destrucción intencional de parte del grupo"

«La violencia terrorista ha provocado el exilio de numerosas personas que se han marchado fuera de Euskadi para evitar la amenaza contra sus vidas y sus derechos más elementales, para buscar seguridad para sí y para los suyos, y para soslayar la presión social de los simpatizantes de ETA».

Y ello sin olvidar que los crímenes de lesa humanidad o los actos de genocidio cometidos «por un Estado o una organización» (artículo 7.2 a) del Estatuto de Roma) no dependen del «número»; ni que una organización terrorista no deja de serlo por perpetrar, indistintamente, distintos crímenes de Derecho Penal nacional o internacional según le convenga (parágrafo 129 a) del Código Penal alemán, sin ir más lejos).

O que genocidio no es sólo la destrucción «total» del grupo («física» o de su «presencia geográfica») sino que genocidio es también la destrucción intencional «de parte» del grupo, y que ha sido el propio Panel de Expertos de Naciones Unidas el que ha precisado que colocar al conjunto del liderazgo (político, intelectual, etcétera) del grupo perseguido en el punto de mira se considera una «parte muy cualificada» del mismo, y una acción tendente a «descabezarlo», privarlo de sus mejores líderes, de modo que se sometiese más fácilmente al resto.

Y que hacer esto último representa un «fuerte indicio» de política de «genocidio»; reforzado, a su vez, de hallarnos en presencia, además, de asesinatos de miembros del Law Enforcement (no sólo policías, también jueces y fiscales en el concepto anglosajón) para debilitar así la protección del grupo en el territorio.

Es decir, exactamente lo que la organización terrorista ETA perpetró durante décadas en España. Por eso con su comunicado de este domingo tratando de contestar, por primera vez la propia ETA, las acusaciones de crímenes contra la humanidad y actos de genocidio que pesan sobre ella, Ternera y los suyos acaban de dejar de manifiesto su preocupación por los avances de toda esta nueva línea de acción jurídica, y su llamamiento a la izquierda abertzale para que haga algo.

Y es verdad que 45 jefes históricos de ETA, con nombres y apellidos, y casi 200 mandos intermedios tienen buenos motivos para preocuparse.

Miguel Ángel Rodríguez Arias es abogado especializado en Derecho Penal internacional, autor de las primeras investigaciones jurídicas sobre las desapariciones forzadas del franquismo y dirige la acusación por lesa humanidad contra ETA en la Audiencia Nacional.

viernes, 3 de abril de 2015

Respeto a la mayoría.



Respeto a la mayoría

LUIS MARÍA ANSON (El Mundo: 02/04/2015).

En la España de la Monarquía de todos se puede ser budista, se puede ser sintoísta, se puede ser mahometano, se puede ser judío, se puede ser hinduista, se puede ser agnóstico, se puede ser ateo... y todos esos sentimientos tienen garantizados el respeto dentro de la ley. Nadie duda seriamente de que esto es así. Una de las claves de la democracia pluralista plena es el respeto a las minorías.

En España todos los fines de semana acuden a los templos católicos por encima de los 11 millones de personas, es decir un número superior al que cada cuatro años vota al partido mayoritario. Nadie ha sido capaz de reunir en España, ni de lejos, asistencias como las que se han producido en reiteradas ocasiones en torno al Papa. A pesar de los más pintorescos obstáculos administrativos, el 80% de los padres de familia solicitan para sus hijos el estudio de la religión católica. Y las cifras de atención religiosa en nacimientos y muertes mantienen porcentajes abrumadores. Sin embargo, hay minorías excluyentes que pueden destrozar la capilla de una Universidad señera con la complacencia de ciertas autoridades. Y los despropósitos contra la Iglesia Católica, los improperios, las cicaterías, las insidias y las calumnias son constantes. Si el respeto a las minorías religiosas y a los que no creen constituye una de las bases de la democracia ese respeto debe extenderse sin reticencias, claro es, a la mayoría religiosa que, en España, corresponde abrumadoramente al catolicismo.

En los últimos días, algunos articulistas, ciertos tertulianos, determinados comentaristas han proclamado como todos los años que la Semana Santa se ha paganizado y que se debería modificar su nombre para llamarla Fiesta de Primavera. Ciertamente, la prosperidad económica permite a millones de ciudadanos desplazarse de su residencia habitual y disfrutar de unos días de vacaciones. Pero eso no resulta incompatible con el ejercicio religioso. La realidad de estos días es que los templos están repletos, que en los oficios no cabe un alfiler y que en las procesiones participan centenares de miles de nazarenos. Millones de fieles, aparte de turistas y curiosos, abarrotan las calles en ciudades y pueblos de toda España para contemplar los pasos tradicionales.

Negar todo esto es negar la evidencia. Tras los oscuros años del nacional catolicismo y la dictadura, el sentimiento religioso de los católicos se manifiesta ahora en España con libertad, sin beaterías ni imposiciones. Y de forma firme y sin fisuras. Los profetas del ocaso del sentimiento católico llevan muchos años haciendo el ridículo. Y lo que les queda.

En los templos españoles, a la espera de la estación clave del Vía Crucis que es la Resurrección, se escuchan estos días las palabras más emotivas del Evangelio: «Triste está mi alma hasta la muerte. Quedaos aquí y rezad conmigo». Dos milenios después, todavía se estremecen los olivos dorados de Jerusalén ante la agonía del Cristo, del Hijo de Dios vivo, de la palabra, del Verbo que se hizo carne y habitó entre nosotros. «Y su afanoso sueño de sombras -remedando el verso del autor de La voz a ti debida- será otra vez el retorno a esta corporeidad mortal y rosa donde el amor inventa su infinito».