lunes, 9 de diciembre de 2019

El principal problema de España


Los españoles, el principal problema de España


José Bidaria (9-12-2019)

El pasado jueves, día 14 noviembre de 2019, publicaba el diario El Mundo un artículo de Arcadi Espada en el que, refiriéndose a las elecciones generales al Congreso y Senado, decía:

Este 10 de noviembre los ciudadanos sabían quién era Pedro Sánchez y en justa correspondencia a su sabiduría Pedro Sánchez les ha empaquetado con un lacito amarillo su voto llamando a la formación de un gobierno de sedición nacional.
Por lo tanto, como en el caso de Cataluña, es el momento de reconocer cuál es el problema auténtico. El problema catalán no es Junqueras ni Puigdemont sino los dos millones de catalanes que votan contra la democracia. Simétricamente, el problema no es Sánchez sino el 53% de españoles que han votado a partidos capaces de incorporar a un partido sedicioso a un acuerdo de Gobierno. Adviene el grave momento de reconocer que España tiene un problema con los españoles”.

Ciertamente el problema denunciado por el escritor no es nuevo. Ya quedó reflejado meriadianamente claro en el discurso de despedida del rey Amadeo I de Saboya en 1873, harto de la situación de ingobernabilidad en que estaba sumida España y que él no pudo soportar, renunciando a ser rey. Entresaco la parte del discurso que me interesa destacar:

Grande fue la honra que merecí de la nación española eligiéndome para ocupar su trono...honra rodeada de las dificultades y peligros que lleva consigo la empresa de gobernar un país tan hondamente perturbado... Dos años largos he ceñido la corona y España vive en constante lucha, viendo cada día más lejana la era de paz y de ventura que tan ardientemente anhelo. Si fueran extranjeros lo enemigos de su dicha, entonces, al frente de sus soldados tan valientes como sufridos, sería el primero en combatirlos; pero todos los que con la espada, con la pluma, con la palabra agravan y perpetúan los males de la nación son españoles; todos invocan el dulce nombre de la patria; todos pelean y se agita por su bien, y entre el fulgor del combate, entre el confuso, atronador y contradictorio clamor de los partidos, entre tantas y tan opuestas manifestaciones de la opinión pública, es imposible afirmar cuál es la verdadera, y más imposible todavía hallar remedio para tamaños males. Los he buscado ávidamente dentro de la ley y no los he hallado”.

Lamentablemente 146 años después de estas palabras de despedida del rey Amadeo I la situación política no ha cambiado mucho.

martes, 19 de noviembre de 2019

El escaño 89


El escaño 89: salida, voz y lealtad



Extracto del artículo de Rogelio Alonso, Catedrático de Ciencia Política en la Universidad Rey Juan Carlos. El Mundo (19-11-2019).


La nueva diputada del PP por Vizcaya, Beatriz Fanjul, que reivindica la memoria de líderes como Jaime Mayor Oreja o María San Gil, recupera el ideario de aquel PP que se forjó políticamente frente al nacionalismo.


El PP es una empresa en crisis aliviada mínimamente por los últimos resultados electorales. En ese contexto, su escaño 89 en Vizcaya tiene gran relevancia. Por un lado, obliga a Pedro Sánchez a apoyarse en los "testaferros de ETA", como define a Bildu el Tribunal Supremo. Además la nueva diputada del PP, Beatriz Fanjul, ha mostrado cuál es el camino si el centro-derecha desea evitar el canibalismo que limita su utilidad, utilizando su "voz" para expresar una ejemplar autocrítica a pesar de las dificultades.
"El PP vizcaíno rechaza a Fanjul como cabeza de lista si se repiten las generales". Así tituló El Correo el 2 de septiembre una interesada información. "Los populares vascos expusieron entonces a Génova su disconformidad con la designación de Fanjul.
Fanjul articuló una autocrítica sin parangón en el PP tras los peores resultados de su historia: "La traición a nuestros votantes desde el Gobierno fue continua; y la ausencia de explicaciones, constante"; "No es cierto que el discurso centralista nos haga daño sino que son las cesiones a los chantajistas nacionalistas las que han acabado con nuestras perspectivas electorales"; "El PNV es una formación política claramente connivente con los terroristas, una formación política separatista y corrompida que hace del clientelismo su modus operandi".
La obtención del escaño 89 recompensa la crítica de Fanjul. Su "voz" explica algunos de los factores detrás del auge de Vox al rentabilizar la desconfianza que el "marianismo" generó: la endeble respuesta del PP al separatismo en Cataluña; su continuidad con la política antiterrorista socialista culpable de una dañina impunidad política para ETA; y su refuerzo del PNV que terminaría apoyando la moción de censura contra Rajoy.
Fanjul utilizó su "voz" para reconocer que el PP perdió "la brújula, llevamos bastante tiempo sin rumbo", exigiendo: "El debate aviva las almas dormidas, y en el PP vasco llevamos mucho tiempo dormidos". Contrasta su autocrítica con la transferencia de culpa de otros dirigentes del PP vasco que endosan a factores exógenos la pérdida de confianza en un partido que no dejó de perder votos desde que en 2008 María San Gil renunció a la presidencia. Ocurre precisamente ahora, cuando el tiempo confirma el diagnóstico de San Gil al alzar su "voz" desconfiando de Rajoy por la actitud de este hacia el nacionalismo. Hoy el nacionalismo catalán desafía abiertamente el orden constitucional. El nacionalismo vasco rehúsa denunciar con todas las consecuencias la ilegitimidad del terrorismo etarra.
Como sentenció Jon Juaristi: "·El PP de Euskadi se ha extinguido en justo castigo a su ambigüedad". Fernando Savater advirtió que populares y socialistas vascos han acabado ofreciendo "los mismos platos identitarios que los nacionalistas". El "viaje al centro" del PP vasco que no ha dejado de restarle votos constituye un pésimo encuadre estratégico al asumir que se venía de un extremismo con el que injustamente se identificó a San Gil. Sin embargo, destacados dirigentes del PP vasco y nacional no han comprendido el devastador efecto de la renuncia a combatir política e ideológicamente al nacionalismo, a pesar de coyunturales invectivas coincidentes casi siempre con periodos electorales. Tampoco la necesidad de autocrítica que le devuelva credibilidad al partido. Ante la desconfianza de una parte del electorado popular, Fanjul tuvo el arrojo de difundir un vídeo reivindicando como referentes a quienes han sido criticados por otros líderes que hoy evitan asumir responsabilidades por llevar al PP a su peor crisis: "Jaime Mayor Oreja y María San Gil representan lo que yo creo que es la política. María entró y salió de la política por convicción, para defender unas ideas y unos valores en los que de verdad creía. Y Jaime hizo en su momento lo que nosotros tenemos que aspirar a conseguir ahora: unir a todos los que nos sentimos vascos y españoles".
Para recuperar la confianza el PP precisa "voz" autocrítica y cambio en relación con un issue central: la permanente deslealtad al Estado del nacionalismo catalán y vasco. Fanjul ofrece argumentos para una "voz" que ensanche el constitucionalismo en torno a ese eje central: "Unidos somos más fuertes y, pese a que tenemos diferencias, los puntos de unión son mayores. Reforcemos estos últimos y enfrentémonos juntos a nuestro verdadero adversario". La experiencia del primer gobierno vasco no nacionalista también aporta lecciones. El único gobierno autonómico sin el PNV, que el PSE formó entre 2009 y 2012 gracias al apoyo del PP, mostró la falta de voluntad de estos dos partidos para desafiar la hegemonía nacionalista. Temerosos de la exclusión en una sociedad vasca que el nacionalismo ha moldeado políticamente, renunciaron a intentar reemplazar a un PNV avaricioso y desleal con el sistema constitucional.
La desestabilización del nacionalismo persiste en una situación que tanto Vox como Ciudadanos describen como "emergencia nacional". Su diagnóstico no coincide con el tratamiento aplicado. Si la emergencia nacional existe, el interés nacional debió primar sobre el partidario, lo cual exigía ensanchar el constitucionalismo mediante fórmulas que evitaran la competencia en diversas provincias. La fragmentación del centro-derecha ha facilitado que Sánchez, que antepone su ambición de poder al bien común de España, pueda formar gobierno con quienes desean desmantelar el marco constitucional. En esta peligrosa coyuntura la lealtad constitucional debería prevalecer, de ahí la necesidad de una «voz» autocrítica de los partidos leales a la Constitución en beneficio de un fin común: el Estado de derecho. El verdadero interés nacional obliga a un esfuerzo colectivo en el que el interés general de España no sea reivindicado torticeramente mientras se supedita al particular de partidos y dirigentes que dicen defenderlo.

domingo, 17 de noviembre de 2019

Proceso constituyente permanente


"Procés" constituyente



Fernando Palmero. El Mundo (17-11-2019)


En uno de los debates finales en las Cortes Constituyentes del 77-78, Carlos Ollero senador por designación real, alertaba sobre las debilidades del texto que estaba a punto de aprobarse. Una Constitución como ésta, explicaba, "voluntariamente vaga para que valga para todos y permita eso que llaman uso alternativo", iba a requerir de un desarrollo orgánico a través de una legislación complementaria y un fuerte Tribunal Constitucional para concretar lo que en la redacción final quedaba sólo esbozado. De esta forma, decía Ollero, con mayoría absoluta, el partido o coalición dominante podrá "hacer del poder legislativo una especie de poder constituyente permanente". Esa era la trampa del consenso.
Resulta, por esto, de un cinismo desvergonzado que dos de los presidentes que más poder constituyente han tenido en España, Felipe González y José María Aznar, simulen ahora estar indignados por la ruinosa situación del país. Si hoy tenemos un Estado débil y la nación está apunto de resquebrajarse, es, no sólo, pero también, porque ambos, convertidos ahora en estadistas por la sola legitimidad del paso del tiempo, tomaron decisiones egoístas que extendieron el desfalco y la corrupción a todos los niveles de la administración, impidieron la independencia del poder judicial y se negaron a llevar a cabo una armonización del proceso autonómico que han convertido a España en una confederación de facto, con varias de sus unidades autónomas en rebeldía. Desaprovecharon su capacidad constituyente, permitiendo que esa potestad la detenten hoy populistas y nacionalistas.
Porque populista es Pedro Sánchez. Ocupó, primero, el partido, desarticulando cualquier atisbo de oposición interna. Orgánicamente, no existe en el PSOE un poder suficientemente articulado, por más que griten algunos barones, para desbancarlo. Ocupó luego el Gobierno. Con sólo 89 escaños. Y las principales instituciones del Estado. Para controlar la opinión pública, CIS y RTVE. Para gobernar por decreto-ley, el Consejo de Ministros. Ampliada su ventaja parlamentaria, está en disposición de usar su poder constituyente. Junto a la extrema izquierda (Podemos) y el nacionalismo disolvente (ERC y PNV). El procés es ahora estatal. Y culminará lo que los gobiernos socialistas y populares dejaron abierto. Además, con la ayuda judicial de Europa.


martes, 12 de noviembre de 2019

El abrazo de la vergüenza


EDITORIAL. El Mundo (12-11-2019)

El abrazo de la vergüenza

La carrera de Sánchez es un monumento al cinismo que ha culminado en la podemización del Gobierno de España

Cuando se analiza la trayectoria política de Pedro Sánchez se tiene la sensación de una permanente huida hacia adelante. Cada vez que se ha topado con las reglas aceptadas hasta el momento en la tradición constitucionalista de su partido, en lugar de respetarlas ha decidido romperlas con tal de granjearse su supervivencia personal, el único proyecto en el que cree. Sus promesas caducan en horas, sus afirmaciones carecen de valor, todo en su discurso es reversible en función exclusiva de la voluntad de poder.
No ha pasado ni una semana desde que el candidato socialista plantease una campaña moderada -hoy sabemos que mentirosa- para crecer hacia el centro, impostando mano dura en Cataluña a través de la Fiscalía y anunciando la vicepresidencia de Nadia Calviño como garantía de ortodoxia económica. Una vez abiertas las urnas y constatada la pérdida de 750.000 votos, Sánchez hace de la necesidad falsa virtud, vira radicalmente y cierra en tiempo récord un preacuerdo con su otrora antagonista, aquel cuya presencia en un Consejo de Ministros le provocaba insomnio, aceptándolo ahora como vicepresidente. La maniobra relámpago ha cuajado tan rápido porque ambos líderes querían cortar cualquier reproche externo o incluso interno a sus respectivos retrocesos electorales; y en el caso de Sánchez, para blindarse ante cualquier presión que amenazase su puesto. Con su abrazo -todo un símbolo de la podemización definitiva del PSOE de Sánchez-, el presidente en funciones abraza el extremismo, con un Comité Federal sometido y unas baronías escandalosamente mudas. Tampoco Podemos ha pasado por la reglamentaria consulta a las bases: cuando se trata de asaltar los cielos no hay tiempo para formalidades.
Lo que ayer era inaceptable para Sánchez hoy sigue siéndolo... pero ya no para Sánchez. Su carrera es un monumento al cinismo. Tomó un atajo tramposo para doctorarse; otro para acceder a la secretaría general; otro para regresar a ella cuando fue expulsado por pretender hacer lo que ayer anunciaba; y ha tomado el más fraudulento de todos para acercar su siempre postergada investidura, aunque el Gobierno de España haya de quedar en manos de ERC y Bildu, cuyas abstenciones son necesarias. Que un condenado por sedición como Junqueras y otro por terrorismo como Otegi vayan a tener la llave de la gobernabilidad dibuja un panorama de pesadilla. Más enfrentamiento, más degradación institucional, más caos.
Pese a perder siete escaños, Iglesias se alza como vencedor absoluto de la repetición electoral. De materializarse este acuerdo en el Congreso, el próximo vicepresidente del Gobierno de España será un ferviente partidario del derecho de autodeterminación, de la nacionalización de la banca y sectores estratégicos como la energía y de la insumisión fiscal a Bruselas. Por mucho que prometa lealtad a Sánchez, Iglesias tendrá mucho poder en el Gabinete, podrá repartir cargos y colocar afines y será inevitable que desarrolle redes clientelares dentro de la Administración. No extraña que el Ibex reaccionara a la noticia desplomándose.
Sánchez forzó el 10-N para eliminar a Iglesias y a Rivera, pero solo logró esto último, sometiendo a España a una polarización extrema que ha pulverizado el centro y disparado a la derecha radical. Con Vox como coartada trata ahora de legitimar su acuerdo frankensteiniano, camuflando con el eufemismo de progresista lo que no es más que una operación de radicalismo político inédita en un Ejecutivo desde la II República. Ya es irónico que "la banda" que había profetizado Rivera en lo que entonces sonaba a mero histrionismo parlamentario lleve ahora camino de consumarse, justo un día después de la dimisión del líder naranja. Pero quienes padecerán semejante engendro gubernamental, capitaneado por el político con menos escrúpulos de la reciente historia democrática, serán todos los españoles.


sábado, 2 de noviembre de 2019

De qué va el 10 de noviembre en España

De qué va el 10-N.


Extracto del artículo de Jorge Bustos El Mundo (2/11/2019).

Son  las elecciones más estúpidas de la democracia  porque jamás debieron haberse convocado. Nacen del capricho de un mediocre que a falta de dotes de persuasión se entrega al chantaje del votante con todos los resortes del Estado. O me dais más poder o aquí no gobierna nadie, dice  el Expedientado. Que aún se ofrece como garante de desbloqueo, cuando lo único que garantiza desde que pasó de concejal a diputado es la parálisis y el timo. Engañó a  Rubalcaba, a  Susana, a  Felipe, a  Rajoy, a  Rivera, a  Iglesias, al PNV y a ERC, aunque a estos dos últimos les susurra que aguanten, que si todo sale bien tendrán su parte. Lo último es que no pactará una abstención con el PP, pero tampoco ha recuperado el sueño cuando piensa en la coalición con Podemos. Así que o se le inviste por sumisión o terceras elecciones. Este es el personaje. Alguien cuya palabra vale tanto como su doctorado pero dura menos que su  idea de nación.
Ahora bien, el 10-N no solo es un plebiscito sobre Sánchez. Es también un pronunciamiento sobre el papel que el nacionalismo debe tener a partir de ahora en la gobernanza de España. El aliado de González y  Aznar  ha acabado incendiando Barcelona:  los encapuchados son los hijos del pujolismo. Y cortan la retirada de cualquiera que amague con volver al autonomismo. La reacción del Estado a este espectáculo es escrutada por los portadores del mismo virus identitario en Euskadi, Navarra, Baleares, Valencia, Galicia y pronto Canarias. Si el inquilino de Moncloa sigue debiéndole el alquiler al separatismo, los años 20 de este siglo contemplarán la subasta gradual del Estado por autonomías y la  inhumación definitiva de la Constitución.
  
Hoy España afronta una  revolución antidemocrática, es decir, una involución de hechizados por la épica de barricada que niega a los hijos de Cataluña la libertad de estudiar filosofía o cerámica porque solo demanda fanáticos soldados. Contra eso, y contra los partidos que lo amparan, hay que votar.


miércoles, 30 de octubre de 2019

Entre truhanes...


Un par de truhanes


Santiago González. El Mundo (30/10/2019)


Estábamos este martes a 12 días de las elecciones cuando conocimos un trámite que ya se nos ha hecho inevitable en el sanchismo: la encuesta del CIS, una herramienta a la medida exacta de Sánchez, que ha puesto a su frente a un farsante de su estilo para que le cante al oído las baladas que más le gustan. Esa es la razón de que el campeón del fraude haya elegido para presidir el CIS a un tipo de la Ejecutiva de su partido, José Félix Tezanos, fuera disimulos. Tezanos se aplica con todas sus triquiñuelas, no en retratar la realidad sociológica de España, sino en empujar a España hacia el retrato que le gusta.

El trabajo de campo se realizó entre el 21 de septiembre y el 13 de octubre, es decir, que se estaban recogiendo intenciones de voto dos días antes de que fuesen convocadas las elecciones del 10-N. A la hora del cierre no se conocía aún la sentencia del Supremo contra los golpistas catalanes, ni la violencia desatada en las calles de Barcelona, ni la exhumación de los restos de Franco. ¿Se puede hacer un sondeo electoral ignorando hechos que podrían ser relevantes en el ánimo del público votante? No se debería, y aunque uno esté convencido de que el baile de los huesos del dictador no le importa a nadie, salvo a esta cuadrilla de antifranquistas retrospectivos, tampoco cabe duda alguna de que era una performance realizada para ello.

Tezanos es del estilo de su mandante: no tiene principios. Se hace difícil admitir que el buen pueblo español cuanto más conoce a Sánchez más le vota, teniendo en cuenta la cantidad de mañas que le vamos conociendo. El tipo que espetó a Rajoy que no era una persona decente en un debate electoral había plagiado su tesis doctoral y se movía con admirable soltura entre otros plagiarios: el tipo al que puso de presidente del Senado y la juez andaluza que se encarga de dejar prescribir las causas relacionadas con el caso de los ERE. Con toda esa mochila, el campeón de la decencia promovió una moción de censura durante la que recordó que en Alemania los ministros dimiten por plagiar una tesis.

La moción de censura no era constructiva, por lo que el candidato no explicó un programa. En rigor tampoco le hacía falta, porque afirmó que su único objetivo era la convocatoria de elecciones. Para más abundamiento, la moción se apoyaba en una sentencia de José Ricardo de Prada que bordeaba delicadamente la prevaricación al atribuir a Rajoy cargos que no pertenecían a aquel sumario.

Después hemos conocido el abuso del decreto ley, el nepotismo de enchufar a su mujer en un puesto de trabajo para el que no parece competente, cuyo horario laboral se desconoce, así como su sueldo. Este martes mismo nos enteramos por ABC que se saltó la ley para publicar las memorias que le escribió su negra, a la que pagó en especie, con un cargo que sostenemos todos los españoles. Hay mucho más, pero no cabe en los límites de una columna, como las predicciones de Tezanos no caben en unas prácticas orientadas por la lógica y la decencia.


domingo, 27 de octubre de 2019

España es un relicario


España es un relicario.

Santiago González. El Mundo (26-10-2019).

El portavoz del PNV en el Congreso se manifestó crítico con la exhumación de Franco, lamentando que lo que debía ser un acto de reparación ha terminado siendo un acto de exaltación franquista. Todo nacionalismo lleva dentro una pulsión de muerte, pero cuando enfrente tienen a alguien como Sánchez, el asunto se transforma en puro humor negro. Es la España de Gutiérrez Solana explicada por Rafael Azcona. Cómo habrían disfrutado Berlanga y Azcona con el traslado de los despojos al municipio desde el que dirigió los destinos de España y allí, velándolo, además de la familia, que es lo normal, el golpista Antonio Tejero, su hijo cura para el responso y el chino falangista para darle colorido al tema.

En esto de la gestión de los restos, el presidente disfuncional debería haber consultado a los expertos, nadie como los nacionalistas son en esto españoles de primera. Cultivan la pasión por las reliquias con más fe que el resto de los españoles. Los restos de Franco estaban en una caja de zinc, dentro de un féretro de madera. Los de Sabino reposaron en el cementerio de Pedernales, también llamado Sukarrieta más de tres décadas, hasta que el 27 de abril de 1937, al día siguiente del bombardeo de Guernica, decidieron buscarles un emplazamiento más seguro.

Y los metieron de extranjis en otra caja de zinc, en el panteón de la familia Taramona en el cementerio de Zalla. Allí se pasaron más de 50 años hasta que el partido decidió que había seguridad para devolver los huesos a Pedernales/Sukarrieta. Toda precaución era poca, porque era muy de temer que los españoles, gente de suyo malcomida, con cualquier cosa quisieran hacerse un caldo. Y llevaron la cajita de zinc a Sukarrieta el 1 de enero de 1989. Tengo yo para no olvidar la foto de los burukides Makua, Josu Bergara y Retolaza interpretando a Hamlet en animada conversación con Horacio y el sepulturero, mientras tienen la calavera de Yorick/Sabino entre las manos. Nadie tan español como los vascos cuando se ponen trascendentes. Salvo los catalanes, que también tienen su exhumación y sus reliquias.

 Francesc Macià, el hombre que proclamó el Estat Català en 1931, falleció el día de Navidad de 1933. Siguiendo un rito masónico, se le extrajo el corazón que se guardó en formol en una urna sellada con plomo. La reliquia se la llevó al exilio Josep Tarradellas y allí la mantuvo durante más de 40 años. Tarradellas, que conviene insistir en ello era el más normal de los nacionalistas catalanes, hizo saber a la familia de Macià que para evitar profanaciones había ordenado el traslado de sus restos de su tumba al panteón Collaso Gil. Cuando vuelve a España el presidente de la Generalidad en el exilio es reclamado por la familia para que devuelva el corazón, porque el Ayuntamiento quiere hacer un homenaje y restituir el corazón al cadáver. Sin embargo, se encuentran con que los restos del finado no se habían movido de su tumba original, y que el cadáver estaba completo, con su corazón y todo. ¿De quién era el corazón que con tanto celo había guardado Tarradellas tantos años? Misterio. Puede que Sánchez nos lo aclare, aunque no debe confiar en que el baile de los restos de Franco le vaya a reportar ganancias electorales. Estas travesuras ya las hizo Zapatero, al fijar las elecciones el 20-N para poner de su parte al dictador. Fue la mayoría más absoluta en la historia del PP.


sábado, 26 de octubre de 2019

Terapia independentista



Terapia “indepe”

José Ignacio Torreblanca. El Mundo (26/10/2019).

La Asamblea Nacional Catalana ha puesto a disposición de sus afiliados un teléfono de asistencia psicológica gratuito para tratar la ansiedad provocada por “la represión”. Imaginemos la llamada.

¿Tiene usted trabajo? Si, ¿Y de salud: cómo anda? Bien, sin problema. ¿La familia? Todos bien, la mayor ya está en la Universidad, de Erasmus en Holanda, y el pequeño terminando bachillerato. ¿Llegan bien a final de mes? Si bueno, no nos podemos quejar, ¿La casa? Nos queda por pagar bastante de la hipoteca, pero en propiedad, si. ¿Vida social, amigos? El Barça, el Palau, lo normal. ¿Vacaciones? Una casita en Calella, nos juntamos un buen número de amigos desde hace años.

Entonces, ¿qué le ocurre? Es la represión que me agobia, no puedo con ella. Entiendo que es usted independentista. Si. ¿Puede expresar sus ideas políticas ¿Qué quiere decir? ¿Vota independentista? Si, a Puigdemont. ¿Tiene una estelada colgada en el balcón de casa? Si. ¿Lleva lazo amarillo? Si. ¿Y en el trabajo le discriminan por sus ideas? No, ¡qué va!, soy funcionario, tenemos unos carteles pidiendo la libertad de los presos políticos en la entrada de la Consejería y hacemos todas las huelgas. ¿Y los compañeros? Bien, la mayoría son independentistas, los otros no dicen nada. Bueno, hay uno, no se si de Ciudadanos o el PP, que nos mira raro y nunca dice nada. Y luego hay otro, que sé donde vive por un amigo común, que tiene una bandera española en el balcón de su casa.¿Acude a manifestaciones? Si, no me pierdo ninguna Diada. ¿Votó el 1 de octubre? Si, en mi colegio la policía no apareció. ¿Entonces? La represión me destroza, no puedo con ella. Me levanto por las mañanas y veo que la independencia está cada día más lejos y no puedo con nada, el día se me atraganta, no encuentro fuerzas para seguir.

En los anales de la historia política va a costar encontrar una revolución tan de clase media como la catalana. Una sociedad con unos niveles de bienestar inéditos, de derechos sociales y políticos sin parangón. Pero frustrada hasta lo indecible por la persecución de una quimera narcisista y envenenada hasta la raíz por unos visionarios obsesionados por la identidad. Concluye la llamada. ¿Qué me pasa doctor? ¿Qué tengo? Pues tiene usted una enfermedad muy común pero no por eso de fácil curación. ¿Ah si? ¿Y cómo se llama lo que tengo? Nacionalismo agudo. Consiste en creerse diferente y a la vez mejor que el vecino hasta el punto de no soportar la idea de convivir con él.

sábado, 12 de octubre de 2019

El dia de Colón


'Thanksgiving' versus 'Columbus Day'



Mª Elvira Roca Barea.
Extracto del artículo publicado por El Mundo (12-10-2019)


La autora lamenta que los hispanos cada vez más numerosos en Estados Unidos no afirmen con orgullo lo que representa el 12 de octubre y que, en cambio, colaboren con entusiasmo a la destrucción de su historia.


Es difícil saber cuántos hispanos de entre los que viven en Estados Unidos saben realmente qué es lo que se celebra el Día de Acción de Gracias. En realidad es difícil saber cuántos son en total los hispanos que hoy viven allí. Es una cantidad creciente y difícil de precisar pero desde luego en absoluto insignificante. La cuestión demográfica no debe perderse de vista nunca cuando se afronta el problema de las relaciones del grupo WASP, el angloprotestante, y el hispano-católico en el interior de EEUU.
Si preguntas a un alumno estadounidense de enseñanza media (sea WASP, hispano, chino...) te dirá probablemente que el día de Acción de Gracias es muy importante para Estados Unidos porque celebra la supervivencia de los primeros que llegaron y usará los términos pilgrims settlers o Massachusetts. No usará la palabra conqueror, que pertenece en el universo mental anglosajón a la historia de España y sólo a la historia de España. Los anglosajones nunca conquistan. Se expanden dulce y suavemente (settlers) por aquellos territorios que ocupan y la desaparición de las poblaciones preexistentes es un accidente del destino. Es lo que nos dice el vocabulario: pilgrims settlers frente a conquerors. Pero lo cierto es que estos dulces pilgrims settlers fueron unos conquerors más duros y eficaces que sus equivalentes hispano-católicos.
Nada más llegar, estos dulces pilgrims acabaron con la población nativa. El único indio que sobrevive en Massachusetts está en el escudo del Estado. Muy pronto estos dulces settlers se convirtieron en hábiles cazadores de cabelleras e hicieron de esta actividad un lucrativo negocio. Es más, era una práctica promovida oficialmente por las autoridades. Desafío a cualquiera a encontrar pruebas de que esta práctica monstruosa fue alguna vez no ya promovida sino meramente consentida en los territorios del Imperio español mientras éste existió.
Acorde con la dualidad dulces settlers vs. horrid conquerors, el mundo de la imagen ha venido a lo largo de los siglos a reforzar la superioridad moral del Thanksgiving frente al Columbus Day.
Definitivamente es mejor quitar el Columbus Day y cortarle la cabeza a fray Junipero Serra. Es mejor y más rentable. Los owners WASP serán agradecidos a los fabricantes de esta cortina de humo. Ambos saben que lo que han hecho sosiega las inquietudes y refuerza la autoestima del grupo WASP dominante y al mismo tiempo sirve para ofrecer una cabeza de turco que explique tan falsa como confortablemente la desaparición de las poblaciones indígenas en California.
Lo patético de esto no es que los WASP busquen limpiar su conciencia sino la sumisión con que los hispanos siguen los dictados del grupo dominante y colaboran en el desprestigio de los orígenes de su propia cultura. De ahí la importancia simbólica que todo esto tiene y su potencial destructivo. A los hispanos les han hecho creer que despreciando su origen español pueden alcanzar la redención y no se dan cuenta de que los WASP son fuertes y poderosos porque nunca se han dedicado a la destrucción violenta de una parte de sí mismos. Eso les hubiera debilitado desde el principio, como ha debilitado a los hispanos hasta desarrollar en ellos un sentimiento de pura esquizofrenia con su historia. Por eso los WASP veneran a los que llegaron en el Mayflowers y les rinden homenaje y no permitirán bajo ningún concepto que nadie se atreva a solicitar la supresión de esta fiesta. Estados Unidos se independizó de Inglaterra, sí, pero sigue honrando cada año la llegada de los ingleses que, rodeada del correspondiente aparato mitológico, consideran el origen de su nación. Los hispanos en cambio colaboran con entusiasmo en la destrucción de su historia y de su origen y no saldrán jamás de la miseria de la subordinación cultural hasta que no sepan afirmarse orgullosamente en lo que son: una cultura mestiza que habla español y celebrar con alegría el origen de su mundo, el 12 de octubre de 1492. Como hacen los anglos con su Thanksgiving Day.
María Elvira Roca Barea acaba de publicar Fracasología. España y sus élites: de los afrancesados a nuestros días, obra con la que recientemente ha recibido el Premio Espasa 2019.

lunes, 23 de septiembre de 2019

La ETA sigue ahí


La ETA sigue ahí



Federico Jiménez Losantos – El Mundo (23-9-2019).



La izquierda, cada vez más sectaria y ajena a la nación política de la que debería formar parte, ni dice ni hace nada ante el intento de la última fachada política de la nunca arrepentida banda terrorista ETA: que el Parlamento Vasco prohíba la presencia política de PP, Cs y Vox en la inmediata campaña electoral. El PNV ha hecho lo de siempre: recoger las nueces de sus aliados de raza y sangre, términos que se invierten cuando hablan los asesinos de sí mismos. Pero lo realmente grave es que el PSOE y los comunistas de Podemos, que se han hartado de decir que la ETA ya no existe y que sus víctimas quieren seguir viviendo de sus muertos -hay casi 400 asesinatos por juzgar, pero ellos sólo piden justicia para los cientos de miles que, desde ZP, pueblan las cunetas de la Guerra Civil- callan ante el intento bildutarra de prohibir parlamentariamente la actividad de tres partidos españoles con 11 millones de votos. El alarde despótico de la banda hunde el argumento de la propaganda izquierdista y nacionalista según la cual los etarras están ya integrados en el sistema democrático. Ni lo están ni lo estarán. Pero esta izquierda vil ni los combate ni los combatirá.

Mientras Sánchez Pérez-Errejón pretende convencernos por dos meses de que defiende la nación, la Constitución, la propiedad y la libertad de todos, el PSOE asume la táctica del PNV: mirar a otro lado cuando "los chicos de la gasolina", como llamaba festivo Arzallus a los gudaris del tiro en la nuca, atacan a sus rivales en las urnas. Hasta ahora, sólo los nacionalistas -todos- se beneficiaban del terrorismo mayor o menor de los etarras. Ahora lo hace la izquierda en pleno, que en Navarra abandera María Chivite. De resistir con Redondo Terreros, Víctor Manuel Arbeloa o Enrique y Fernando Múgica, ha pasado a unirse a esta empresa de destrucción nacional e intoxicación liberticida. Qué asco.

Y a rebufo de la izquierda, los titiriteros. Acerca de su película sobre la Guerra Civil, dice Amenábar que "a su generación se le ha ocultado la guerra". El fatuo no ha leído nada de lo mucho que muchos escribimos. Karra Elejalde lo aclara y otegiza: "Ésto no se ha movido un milímetro en 83 años". Zoquete aritmético: 200.000 vascos fuera de su tierra, casi mil muertos, miles de víctimas...

Aquí lo único que no se mueve es la ETA. Y la gentuza.

domingo, 22 de septiembre de 2019

El frente vasco

El frente vasco

  • FERNANDO PALMERO - El Mundo, 22 de septiembre de 2019.


No son pocas las naciones que a lo largo de la historia han alzado sus fronteras o han consolidado sus regímenes sobre el asesinato de sus enemigos. Cuando en uno de sus consejos, Critias, uno de los Treinta, tomó la palabra, justificó así la imposición de la tiranía sobre la democracia ateniense: "Consejeros, si alguno de vosotros considera que mueren más de lo que sería conveniente, reflexione que donde hay cambios de régimen en todas partes ocurre eso (...) Y si vemos a alguno opuesto a la oligarquía, en cuanto podemos le quitamos de en medio; y mucho más aún nos parece justo que sea castigado si uno de nosotros mismos ataca a este régimen". Era el año 403 a. de C. Al poco, la democracia fue restituida en Atenas y pudieron volver los desterrados. Se impuso, sin embargo, una amnistía que vino acompañada de un resignado silencio sobre los crímenes cometidos. Para vivir «pacíficamente», como relata Jenofonte en el segundo libro de las Helénicas (Gredos).

Muchas generaciones de europeos sufrieron a lo largo de los siglos XIX y XX las sangrientas consecuencias de la creación de los nuevos Estados europeos. Y en España, hemos llegado al siglo XXI asumiendo como normalizado el olvido impuesto en el País Vasco. Allí, el nacionalismo, después de cincuenta años de crímenes, exige impunidad para los criminales encarcelados. Al fin y al cabo, argumentan los nacionalistas, su proyecto separatista viene avalado por los electores de la comunidad autónoma. Y es el pueblo, encarando en sus líderes, el que dicta la ley. Así ha sido siempre para el nacionalismo. El socialista. O el conservador.

Desde la tribuna de invitados, por eso, el terrorista Otegi y el aranista Ortuzar, asistían el viernes en el Parlamento vasco al anuncio del nuevo estatuto para finales del mes de noviembre. Amparado en el respeto a "los derechos históricos de los territorios forales", que garantiza la Disposición Adicional Primera de la Constitución, el lehendakari Urkullu anunció que el nuevo texto incluirá el derecho de autodeterminación y la celebración de una "consulta habilitante", antes de que el nuevo Estatuto sea remitido a las Cortes Generales. De esta forma, violentando el orden constitucional, sólo el pueblo vasco dirá si es legal o no este nuevo régimen que mantendrá, a partir de entonces, una relación "bilateral con el Estado". Se evitan de esta forma, lo que le ocurrió a Ibarretxe en 2005: que el Congreso les diga que no es constitucional.

El frente vasco, mejor organizado que el catalán, será el primero en romper el Estado. Demostrando, como explicaba Critias, que toda nación se edifica sobre cadáveres.


martes, 23 de julio de 2019

Entrevista a Axel Kaiser


Entrevista realizada a AXEL KAISER en Actualidad Económica.

"Nunca fue tan fácil que te llamen fascista"

Por Diego Sánchez de la Cruz
Actualizado: (19/07/2019)
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El director de la Fundación para el Progreso denuncia que igual que en '1984', la novela de Orwell, "las élites progresistas deciden qué temas son aceptables y qué asuntos no pueden ser objeto de debate. Y ante esa imposición, la derecha se amilana y cede"
A sus 38 años, el chileno Axel Kaiser es una de las mentes más brillantes de América Latina. Abogado y doctor en filosofía, este pensador liberal se ha convertido en la bestia negra de la izquierda, aupado por el éxito que han cosechado libros como La fatal ignorancia, El engaño populista o La tiranía de la igualdad.
Además de su trabajo como escritor y divulgador, Kaiser es el director de la Fundación para el Progreso, una organización de enorme influencia en los círculos intelectuales de la derecha latinoamericana. Y la cosa no acaba ahí: el intelectual chileno prepara el lanzamiento de su primera novela y ha cerrado su fichaje por la Hoover Institution, un prestigioso centro de estudios de la californiana Universidad de Stanford donde prepara distintas investigaciones sobre Milton Friedman y Friedrich Hayek de la mano del célebre historiador Niall Ferguson.
Kaiser es un enamorado de España y visita nuestro país cada otoño y cada primavera. Con motivo de su último paso por Madrid, Actualidad Económica ha querido conocer sus impresiones sobre el clima social, político y económico que se respira aquí.
Cuatro elecciones en menos de un mes. España está más politizada que nunca. ¿Cómo valora la calidad del debate público?

En España y en todo Occidente se están cruzando líneas muy peligrosas. La corrección política está asfixiando el pluralismo e impidiendo cualquier debate en libertad sobre los problemas de nuestro tiempo. Creo que estamos viviendo el auge de un movimiento culturalmente revolucionario, impregnado de un espíritu totalitario. Como en el 1984 de George Orwell, las élites políticas y mediáticas de la izquierda deciden qué temas son aceptables y qué asuntos no pueden ser objeto de discusión. Ante esa imposición, la derecha a menudo se amilana, se acobarda y termina cediendo. Por tanto, no se puede evaluar la calidad del debate público, sino más bien constatar que cada vez hay menos temas de los que se puede hablar en libertad.

¿Por ejemplo?

Si criticas la discriminación positiva, eres machista. Si no crees que los grupos LGTB tengan que recibir privilegios o ayudas especiales, eres homófobo. Si defiendes a los empresarios, eres un explotador. Si pides que la inmigración sea ordenada, eres xenófobo. Y así con todo. Nunca fue tan fácil que te llamen fascista. A través del lenguaje, se pretende generar una nueva realidad y todo aquel que discrepa de este nuevo paradigma se enfrenta a esas descalificaciones y a auténticas campañas de desprestigio que aspiran al asesinato civil del disidente, a la destrucción de la reputación de toda persona que no comparta los postulados políticamente correctos. Toda opinión diferenciada de la retórica dominante queda calificada automáticamente como un postulado de ultraderecha. De ese modo, la izquierda se ahorra la necesidad de debatir y se asegura la imposición de su agenda ideológica, alimentándose de un clima de miedo y censura.

La universidad debería ser un foro abierto al debate, pero es precisamente ahí donde estamos viendo ejemplos muy lamentables de sectarismo y adoctrinamiento.

En diversas universidades de España hemos visto que hay facultades enteras tomadas por la ultraizquierda, pero el fenómeno también se está dando en otros países. La situación es tan preocupante que destacados profesores de Oxford, Princeton y otros centros de élite han decidido lanzar una revista académica que permitirá publicar con pseudónimo. La idea es que, de esta forma, investigaciones o tesis que puedan generar rechazo vean la luz sin desencadenar una persecución contra sus autores. Pero que estemos llegando a estos extremos demuestra hasta qué punto las universidades están en un franco proceso de degeneración. Lo cierto es que esta deriva lleva años incubándose en el mundo anglosajón y ha terminado contaminando al resto de Occidente. Se han hecho estudios sobre la ideología de los profesores universitarios en países como Estados Unidos y esas mediciones muestran que los académicos de centroderecha han pasado a ser algo anecdótico. En universidades de élite, las humanidades llegan a emplear a 30 profesores de izquierda por cada profesor que dice ser de derechas. Y, si todos los profesores piensan lo mismo, el adoctrinamiento será mucho mayor y la tolerancia hacia las ideas liberales o conservadoras será cada vez menor.

Hemos hablado de las universidades, pero ¿qué me dice de los medios de comunicación?

Una universidad sueca ha estudiado la orientación ideológica de los periodistas europeos. En España, lo hizo de la mano de la Universidad Rey Juan Carlos. Las conclusiones son demoledoras. El 50% se identificaba abiertamente con la izquierda y el 50% restante, con el centro. El porcentaje de periodistas que reconocía ser de derechas era ínfimo. Y no es un caso aislado. En Estados Unidos, el 90% de los periodistas y colaboradores de los medios más influyentes vive en Nueva York o Los Ángeles, es decir, en feudos de la izquierda. Por eso no entienden nada de la era Trump, porque viven aislados en burbujas progresistas y desconocen el sentir de millones de estadounidenses que no compran esa mercancía. Es paradójico. Se habla continuamente de diversidad, se respalda la pluralidad de etnias, de orientaciones sexuales... Pero la diversidad más importante, que es la de pensamiento, no está aceptada y, de hecho, está perseguida. La universidad y los medios de comunicación deberían servir para confrontar ideas, para presentar posturas opuestas y dirimir así qué teorías nos pueden ayudar a interpretar mejor la realidad. Pero estos espacios se han convertido en una máquina unificadora de pensamiento, en fábricas de izquierdistas.

Usted centra el tiro en la educación superior, pero también en la secundaria se observan ya ciertas prácticas de adoctrinamiento. Ahí están los libros de texto que cargan una y otra vez contra el capitalismo...

O en la primaria, donde se retiran cientos de cuentos infantiles, como Caperucita Roja. Hay que ponerle freno a esta locura.

¿Qué corrientes de pensamiento sustentan esta ofensiva?

Está claro que hay una inspiración gramsciana, es decir, que lo que se pretende es construir una hegemonía cultural. ¿Teóricos clave para entender las raíces de estas corrientes? Foucault, el posmodernismo, la Escuela de Fráncfort... La raíz que comparten todos estos postulados es que fomentan el regreso a una estructura social tribal, donde se define al individuo por grupos, por identidades que le son atribuidas. Las políticas identitarias nos reducen a eso y facilitan el desarrollo de un Estado cada vez más grande, porque siempre habrá razones para justificar nuevas rondas de intervencionismo.

En el ámbito económico, el clima de ideas es desolador. Amancio Ortega, nuestro empresario más exitoso, recibe todo tipo de ataques y críticas ¡por donar dinero a la sanidad pública!

Amancio Ortega es un empresario innovador, un caso de éxito que se estudia en todo el mundo. Por eso la izquierda lo detesta tanto, porque ofrece de manera muy visible una prueba de las bondades que encierra la economía de libre mercado. Los enemigos del mercado no aceptan que la sociedad aplauda la riqueza que se puede desarrollar a base de innovar y competir. Por eso apuntan con el dedo a Ortega. Me llama la atención que se satanice a empresarios de éxito como él, sobre todo porque en España sigue habiendo tres millones de desempleados y lo que necesita el país son muchos más empresarios. Pero si enciendes la televisión, parece que la principal preocupación nacional son los huesos de Franco, no los tres millones de personas que siguen sin trabajo más de una década después del estallido de la crisis.

Siguiendo las teorías de Deirdre McClosley, usted defiende que la riqueza de un país depende de las instituciones y de las políticas liberales, pero añade que, por encima de eso, está el clima social en el que deben operar los empresarios.

Los demagogos, intelectuales y activistas de la izquierda explotan la envidia social porque quieren que se respire un clima hostil a la libertad económica. Su objetivo último es satanizar al empresario, estigmatizarlo de tal forma que entre en vigor un impuesto psicológico al éxito. La idea es que cale el mensaje de que enriquecerse es malo, de que es mejor que nos conformemos con vivir con ese caramelo envenenado que son las ayudas del Estado. Como bien decía, McCloskey ha puesto de manifiesto lo importante que es la existencia de una cultura social que entienda y valore los procesos empresariales. Necesitamos impuestos bajos, regulaciones simples, estabilidad monetaria, apertura comercial, seguridad jurídica... Pero también un caldo de cultivo que facilite la profundización del mercado. Las críticas a Amancio Ortega también son una forma de decirle al joven que aspira a tener su propia startup que no dé el paso, que no arriesgue, que no invierta, que se conforme con ser uno más. En vez de celebrar el éxito, lo castigamos y lo reprimimos. Socialmente, les estamos imponiendo un coste a las personas que destacan en la esfera privada. Quizá por eso hay tantos jóvenes preparados que se van al extranjero. Y lo malo es que esa cultura tiene consecuencias políticas, porque es el sustento de medidas empobrecedoras como, por ejemplo, los impuestos confiscatorios aplicados a quienes más ganan.

Impuestos confiscatorias y otras medidas que se justifican por la necesidad de "luchar contra la desigualdad".


La igualdad absoluta ante la ley es una premisa central de la democracia, pero no se puede pretender igualar por la fuerza los resultados que obtienen las personas dentro de ese marco imparcial. Las personas somos diferentes, los talentos que tenemos son distintos, la capacidad de esfuerzo y sacrificio no es homogénea, y de ahí se derivan las diferencias económicas. El foco hay que ponerlo en quienes tienen menos. Una economía flexible ofrece más oportunidades de movilidad social, pero los intervencionistas quieren igualarnos a todos... por abajo. Nos avasallan una y otra vez con la idea de que la desigualdad es sinónimo de pobreza. Por supuesto que no lo es. Y nos dicen que la desigualdad es inmoral, pero si se produce en un contexto meritocrático, de mercado y competencia, ¿qué tiene eso de malo?

Otro tema recurrente es el del medio ambiente.

Como las políticas ecologistas generan tantas dudas, han decidido lanzar como mensajera a una niña de 14 años [Greta Thunberg] que viene a decir que el mundo se va a acabar. De nuevo, las emociones y el buenismo como trampa para anular cualquier posibilidad de debate serio. Si tomamos el tiempo de comparar las clasificaciones de libertad económica con los indicadores de conservación medioambiental, podemos comprobar que los países más capitalistas tienen mejores resultados a la hora de cuidar la naturaleza, más eficiencia energética, menos emisiones contaminantes por unidad de PIB... Por eso las élites progresistas prefieren que una niña hable del tema, porque esa visión apocalíptica que comunica esa cría resulta más impactante que un estudio en el que la visión científica dominante sea contrastada con las opiniones de expertos disidentes y, lo que es más importante, con la valoración de economistas capaces de estudiar los costes y beneficios de las medidas propuestas. Si esa niña se pasea por foros internacionales de máximo nivel es porque es la mensajera perfecta para evitar el debate y mantener un nivel de alarma social que justifique todo tipo de políticas contrarias al mercado.

¿Y qué hace la derecha frente a todo esto? Si en efecto se está librando una guerra cultural... lo lógico sería intentar ganar algunas batallas.

Las élites de la derecha están acostumbradas a que la izquierda les perdone la vida. Parten de una especie de complejo de inferioridad y son incapaces de plantarle cara al discurso dominante que se está imponiendo. En parte, eso genera reacciones que vienen de abajo arriba, caso de Vox en España, Trump en Estados Unidos o Bolsonaro en Brasil. Esos movimientos son un toque de atención al establishment, una forma de decirle a quienes están a la derecha de la izquierda que no pueden amilanarse ante todo lo que está ocurriendo sin atreverse a plantar cara.

¿Qué futuro le espera a la derecha española? Hace cinco años, su voto estaba aglutinado en torno al PP. Hoy, los azules compiten con Ciudadanos, por el centro, y con Vox, por la derecha.

En España se ha quebrado el bipartidismo y el nuevo escenario está aquí para quedarse. Vox ha crecido mucho tocando temas que otros partidos no se atreven a abordar, pero PP y C's no tienen que tener miedo ninguno de pactar con Vox para tejer acuerdos que les permitan ejercer el poder y sacar adelante políticas que beneficien al país. Es un error plantear un cordón sanitario. Vox tiene todos los credenciales para sentarse en la mesa del centroderecha y negociar medidas económicas o sociales. El PSOE se apoya en Podemos para formar gobierno. ¿Acaso no es Podemos un partido chavista? También se alía con los separatistas catalanes, que están acusados de golpe de Estado por la Fiscalía. ¿Eso no es radical? Y tanto en la investidura de Sánchez como en la tramitación de los decretos preelectorales, el PSOE contó con el apoyo de EH Bildu. ¿Nada reprochable en esas alianzas? De nuevo, la izquierda le impone a la derecha que no puede llegar a acuerdos con Vox... pero no duda en pactar con quien sea para tocar poder. Y C's no puede entrar en ese juego. Es un grave error tratar a Vox como una formación con la que no se puede negociar nada. La última vez que estuve en España, PP, Ciudadanos y Vox superaron por primera vez a la izquierda y formaron gobierno en Andalucía. Ese tipo de alianzas son necesarias para hacer eso mismo en las instituciones regionales y locales donde la derecha tiene más votos. Pero claro, eso no lo va a decir la mayoría de los medios, que están copados por la izquierda y van a insistir siempre en blanquear a Podemos y estigmatizar a Vox.

¿Qué le parece la política económica desarrollada por el Gobierno de Pedro Sánchez?

Los socialistas siempre prometen gasto, gasto y más gasto. Los ciudadanos deberían ser más inteligentes y negarse a comprar esos mensajes. Da igual que el Gobierno diga que las subidas de impuestos las van a pagar los ricos, porque nunca es así. Las subidas recaerán sobre todos, la economía se ralentizará y la próxima crisis cogerá a España con una deuda pública del 100% del PIB.

No quiero dejar de preguntarle por las pensiones. En España hay cada vez más miedo al colapso del sistema actual. ¿Qué lecciones podemos extraer del modelo chileno, diseñado por José Piñera en 1980 y consistente en cuentas de ahorro individuales?

En Chile, las pensiones del sistema de capitalización ofrecen una rentabilidad anual media del 8% por encima de la inflación. Es una cifra muy alta que ha permitido que los fondos del sistema supongan ya el 80% del PIB chileno. De hecho, cuando los trabajadores se jubilan, el 70% de la pensión que cobran viene de la rentabilidad obtenida, mientras que apenas el 30% proviene de las aportaciones que realizaron. ¿Qué resultados ha tenido el modelo? Una persona que aporta al sistema durante toda su vida laboral cobra el 80% o 90% de su salario, pese a que las cotizaciones son entre tres y cuatro veces más bajas que en España y Europa. Entonces, ¿por qué hay críticas? Porque siempre hay demagogos que dicen que el sistema debe garantizar a todos los ciudadanos una pensión muy elevada con independencia de las aportaciones que hayan hecho. No tiene sentido. En Argentina ya vimos lo que pasó cuando se acabó con las cuentas de ahorro. Se saquearon los fondos que habían aportado los trabajadores, la economía se hundió... Un auténtico desastre.