viernes, 6 de febrero de 2015

Contra natura.



Contra natura
MARIANO RAJOY / EDMUND BURKE
Pedro G. Cuartango
El Mundo (04/05/2013)

Se ha dicho de Rajoy que es un político abúlico, que jamás asume riesgos y que espera que las cosas se arreglen solas. Yo creo que es más sencillo: que Rajoy no quiere cambiar el modelo político ni reformar las Administraciones Públicas porque está convencido de su utilidad.
El líder del PP siente el mismo horror a recortar organismos del Estado forzado por la crisis económica que el que experimentaba Edmund Burke ante la Revolución Francesa, que veía como el triunfo del mal.
Rajoy es un burócrata de alto nivel que ganó unas oposiciones y que, a lo largo de su carrera política, ha contribuido a edificar el actual aparato del Estado. Pedirle que lo desmantele es exigirle algo que va contra su naturaleza.
Si hay alguien en España que identifica el Estado con el orden establecido y con la preservación de los valores patrios ése es Rajoy. Nuestro error ha sido elegir a un conservador para reformar lo que él está convencido que hay que preservar a toda costa.
Cuando el presidente escucha propuestas como las de Esperanza Aguirre de que hay que efectuar recortes drásticos en el sector público, debe de pensar lo mismo que Burke cuando hablaba de «las fatales consecuencias de las ideas de los revolucionarios franceses sobre los derechos del hombre». El filósofo de origen irlandés creía que la Revolución era una amenaza contra la monarquía, la propiedad y las clases sociales, los tres fundamentos tradicionales del orden natural que él propugnaba.
Burke era un liberal conservador, que se sumó a la causa de los rebeldes contra los impuestos en las colonias americanas y que apoyó la limitación de poderes del Rey. También tenía simpatías por la Revolución de 1688 que acabó con los Estuardo. Pero defendía a ultranza las instituciones de l’Ancien Régime, que para él eran sagradas. Merece la pena leer su brillante panfleto escrito en 1790 contra los jacobinos y sus agudas intervenciones parlamentarias en ese periodo.
Rajoy tiene muchas cosas en común con Burke: es un sólido orador, goza de una buena formación jurídica y es también un liberal moderado y un político capaz de entenderse con las minorías, debido a su condición periférica. Rajoy es de Pontevedra y Burke era de Dublín, nacido de madre católica.
Pero Rajoy jamás reformará las estructuras del Estado ni tocará la Constitución porque eso va contra sus principios, al igual que Burke pensaba que las leyes de la propiedad y del comercio eran de origen divino. ¿Acaso un registrador puede ser un revolucionario e ir contra su fe?

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