Contra natura
MARIANO RAJOY / EDMUND
BURKE
Pedro G. Cuartango
El Mundo (04/05/2013)
Se ha dicho de Rajoy que es un político abúlico, que
jamás asume riesgos y que espera que las cosas se arreglen solas. Yo creo que
es más sencillo: que Rajoy no quiere cambiar el modelo político ni reformar las
Administraciones Públicas porque está convencido de su utilidad.
El líder del PP siente el mismo horror a recortar
organismos del Estado forzado por la crisis económica que el que experimentaba
Edmund Burke ante la Revolución Francesa, que veía como el triunfo del mal.
Rajoy es un burócrata de alto nivel que ganó unas
oposiciones y que, a lo largo de su carrera política, ha contribuido a edificar
el actual aparato del Estado. Pedirle que lo desmantele es exigirle algo que va
contra su naturaleza.
Si hay alguien en España que identifica el Estado con
el orden establecido y con la preservación de los valores patrios ése es Rajoy.
Nuestro error ha sido elegir a un conservador para reformar lo que él está
convencido que hay que preservar a toda costa.
Cuando el presidente escucha propuestas como las de
Esperanza Aguirre de que hay que efectuar recortes drásticos en el sector
público, debe de pensar lo mismo que Burke cuando hablaba de «las fatales
consecuencias de las ideas de los revolucionarios franceses sobre los derechos
del hombre». El filósofo de origen irlandés creía que la Revolución era una
amenaza contra la monarquía, la propiedad y las clases sociales, los tres
fundamentos tradicionales del orden natural que él propugnaba.
Burke era un liberal conservador, que se sumó a la
causa de los rebeldes contra los impuestos en las colonias americanas y que
apoyó la limitación de poderes del Rey. También tenía simpatías por la
Revolución de 1688 que acabó con los Estuardo. Pero defendía a ultranza las
instituciones de l’Ancien Régime, que para él eran sagradas. Merece la pena
leer su brillante panfleto escrito en 1790 contra los jacobinos y sus agudas
intervenciones parlamentarias en ese periodo.
Rajoy tiene muchas cosas en común con Burke: es un
sólido orador, goza de una buena formación jurídica y es también un liberal
moderado y un político capaz de entenderse con las minorías, debido a su
condición periférica. Rajoy es de Pontevedra y Burke era de Dublín, nacido de
madre católica.
Pero Rajoy jamás reformará las estructuras del Estado
ni tocará la Constitución porque eso va contra sus principios, al igual que Burke
pensaba que las leyes de la propiedad y del comercio eran de origen divino.
¿Acaso un registrador puede ser un revolucionario e ir contra su fe?
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